22/9/20

Del delito de fraude y el Vicerrector José Joaquín Céspedes Lorente


El Vicerrector José Joaquín Céspedes se puso de acuerdo con la profesora Luisa María Arvide para eximir a ésta de la docencia que le correspondía dar durante el curso 2018-19, para lo cual era necesario contratar a un profesor sustituto interino y pagarle para que hiciese aquello por lo que ya se le pagaba a la profesora funcionaria, y ello con la connivencia del Director del Departamento Francisco Álamo.

Esto sería un presunto delito de malversación de fondos públicos si se hubiera llegado a consumar, pero el mismo día en que lo aprobaron, el 31 de enero de 2019, pregunté públicamente al referido Vicerrector, entre otras cuestiones, las siguientes: 

¿Puede él eximir a un profesor de que cumpla con sus obligaciones docentes? ¿Con qué potestad y criterio?... ¿Permitirá una contratación antes de que los que cobramos para dar clases cumplamos con nuestras obligaciones y cubramos todas las horas que tengamos capacidad? ¿No le parece una malversación de fondos públicos el permitir que a quien le pagamos para que cumpla con una tarea no la haga y haya que ser contratada otra persona para que cumpla esa misma tarea?

Nunca ha contestado el Sr. José Joaquín Céspedes, cobrando, eso sí, su sueldo de Vicerrector.

Ya antes, el día 18 de enero de 2019, había escrito yo al Vicerrector José Joaquín Céspedes, al Director del Departamento Francisco Álamo y a la Inspectora María Belén Sainz-Cantero, entre otros asuntos, lo siguiente:

"Ante la necesidad de cubrir la baja prolongada por enfermedad de una profesora resulta del todo imprescindible forzar una reunión para que la docencia sea cubierta lo antes posible, pues el 6 de febrero ha de comenzar a impartirse, primero con el potencial que nos falte por cubrir a los profesores que estamos en el área y después, en el mínimo posible, externamente. Y así se debe hacer para que no se produzca una posible malversación de fondos públicos al tener que cubrir externamente docencia que podemos cubrir desde el área ...".

El hecho de que yo destapara el caso públicamente debió de asustar al referido Vicerrector y al Rector Carmelo Rodríguez Torreblanca, razón por la que no decidieron tramitar el acuerdo, sino que, en su lugar, vulnerando los Estatutos de la Universidad de Almería y mis legítimos derechos, el Consejo de Gobierno de la UAL decidió que la Profesora Arvide había de impartir la asignatura de Árabe II, por lo que quedaba demostrada la arbitrariedad del Vicerrector Céspedes anteriormente, y ello lo hicieron ante el cariz que estaban tomando mis denuncias. A mí me imponían las asignaturas que había de impartir, sin permitirme ejercer mi derecho a poder elegirlas por detrás de Luisa Arvide, al tener ella mayor rango (catedrática), pero estar yo por delante del resto, al tener mayor antigüedad como profesor titular, siempre en el marco de cubrir las capacidades docentes que teníamos cada uno y haber intentado antes el haber llegado a un consenso.

La profesora Arvide tenía un potencial docente de 140 horas, de forma que había de cubrirlo impartiendo docencia, eligiendo la primera, pero cubriendo las horas que le quedaban. Había impartido, teóricamente, 103, aunque reales no llegaban a 53 horas, pues yo mismo había denunciado ante el referido vicerrector, además de a la Inspectora de Servicios, María Belén Sainz-Cantero Caparrós, y al Director del Departamento Francisco Álamo Felices, que, según había podido constatar fehacientemente, la mencionada profesora había reducido las clases de "Literatura árabe andalusí" de las 5 horas que tenía repartidas en 3 días a 2 horas en un único día (jueves), con pérdida de numerosas clases, y en la asignatura de  Árabe III la situación había sido peor, pues la única alumna que estaba matriculada había insistido a la profesora que no le redujera las clases por la necesidad que tenía de ellas, sin éxito, pues Luisa Arvide se negó a continuar dándole clases. En esta asignatura apenas hubo docencia. En todas esas clases tendría que haberme sustituido Luisa Arvide, por acuerdo con el Vicerrector y el Director del Departamento, al disfrutar yo de un permiso de paternidad.

Llovía sobre mojado, pues desde hace más de 20 años diferentes reclamaciones de alumnos pusieron de manifiesto que la pérdida de clases por parte de la profesora Arvide era una práctica habitual, sin que ninguna autoridad competente hiciera nada salvo archivar esas denuncias. En mi caso, tampoco hicieron nada en relación con la profesora Arvide, pero sí conmigo, pues me abrieron un expediente y me sancionaron con 3 años y 2 meses de suspensión de empleo y sueldo.

Así  es como entiende el Rector, Carmelo Rodríguez Torreblanca, que debe funcionar la universidad: al denunciante se le sanciona y a los presuntos corruptos se les premia, pues ha promocionado a su vicerrector a un cargo de mayor importancia.

El delito de fraude del artículo 436 del Código Penal es un delito de los denominados de mera actividad, no requiriendo, a diferencia del delito de malversación, producir un resultado de perjuicio al patrimonio público, y siendo suficiente para la comisión del delito la mera realización de la conducta, es decir, la mera concertación para defraudar. En otras palabras, la consumación del delito de fraude se produce llevando a cabo la concertación, sin más, sin necesidad de que la misma culmine con “éxito” y produzca el resultado pretendido.

Este es otro de los numerosos presuntos delitos por los que he denunciado a ocho autoridades de la Universidad de Almería. Los seguiré sustanciando y denunciando públicamente en otros artículos, aparte de haberlo hecho ya en el Juzgado. Espero que la autoridades judiciales actúen, pues puede ser que no sea un caso aislado y las exenciones de funciones, en otros casos, hayan llegado incluso a consumarse, existiendo en ese caso sí un presunto delito de malversación de fondos públicos y no el presunto delito de fraude.


3/9/20

El grado de profesionalidad de Dña. María Belén Sainz-Cantero Caparrós y razones por las que me querello contra ella


En su informe como Inspectora de Servicios de la Universidad de Almería, la Sra. Sainz-Cantero Caparrós me acusó de haber cometido, presuntamente, nada más y nada menos que 18 faltas graves y muy graves, todas a la vez, lo que ha llevado a que la persona que le encargó el informe, el Rector D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, me haya sancionado, muy injustamente, entiendo yo, con 3 años y 2 meses de suspensión de empleo y sueldo, sin que desde febrero de este año pueda ejercer mis vocaciones, la docencia y la investigación, en dicha universidad, donde tampoco puedo matricularme como alumno, ni acceder a un puesto de trabajo como administrativo (la saña es más que evidente).

Para llegar a esa conclusión, la Sra. Sainz-Cantero tomó declaración a unas 120 personas, entre ellas a mí, y debía haber levantado acta de cada una de esas tomas de declaración, con firma de la misma por parte de quienes prestaron testimonio. Y dichas actas debían formar parte del expediente disciplinario que me abrieron. Pero no, tras meses y meses pidiéndolas, resulta que lo único que hizo fue un papel en el que registraba el día, la hora y el declarante, y firma ese papel ella misma conjuntamente con la Jefa del Negociado, que no estuvo presente en las declaraciones. La Sra. Sainz-Cantero no registró, por ningún procedimiento, ni una sola declaración, ni nadie pudo firmar y responsabilizarse de la suya. Adjunto lo que se considera el acta de la mía.


Así es fácil manipular las declaraciones. Y lo ha hecho la Sra. Sainz-Cantero. Me consta fehacientemente, pues se refiere en su informe al "… relato coincidente en todos los alumnos que vinieron a declarar a la inspección", cuando lo cierto es que buena parte de ellos, al menos, lo que han declarado es bien diferente. Reproduzco el testimonio de uno de los alumnos que prestó declaración ante ella:

"La entrevista fue abiertamente sesgada... Nada más llegar a la inspección, la profesional [por Dña. María Belén Sainz-Cantero] nos preguntó sobre usted, sobre su comportamiento. Al contestar que lo consideramos buen profesor y lamentar no haberlo tenido desde el principio, sorprendida, la inspectora espetó: `ah, que a vosotros sí os gusta Lirola´.
Explicamos el contenido de sus clases, por qué las disfrutamos más que las de *** y todos los problemas que apreciamos en la asignatura: los días sin profesor al principio, las horas no utilizadas por *** y su forma "abstracta" (desorganizada, por decirlo de algún modo) de dar la lección.
Pero al parecer el tema no iba por ahí, quería saber si usted en clase insultaba a *** (según la inspectora lleva más de 20 años "acosándola"), si había cambiado la teoría o su forma de evaluación, si usted nos animaba a denunciar en clase. La respuesta fue no a todas excepto a la última, pues consideramos que usted nos invitó a ser críticos con nuestro entorno y a denunciar lo que no debía ocurrir, razón por la que, abiertamente se lo comento, lo admiramos.
También parecía escandalizada con el "espectáculo" ofrecido, así nos lo expresó, pues parece que no era la primera vez. Nos dijo que de todo lo que se dijera en la entrevista no tenía por qué enterarse nadie y que era muy fuerte que se dedicara a enviarnos mensajes para ponernos en contra de otra gente utilizando su autoridad. Sin embargo, nosotros no consideramos que intentara otra cosa que informar al alumnado de un caso que de algún modo u otro nos afecta demasiado y del que no recibimos ninguna noticia si no es por usted."

En el mismo sentido se han manifestado otros declarantes, por lo que me resulta claro que la Sra. Sainz-Cantero mintió en su informe. 

Mi toma de declaración, si se puede considerar tal, fue muy extraña, pues inicialmente estaba convocado yo para que me tomara declaración sobre las denuncias que había presentado, entre ellas relativas a profesores que no impartían las clases que les correspondían, cambios injustificados de la programación docente y plagio bastante extendido entre los alumnos, aunque después la Sra. Sainz-Cantero cambió la cita para que, al mismo tiempo, mezclando denuncias, me informase de unas formuladas contra mí. Y lo hizo la Sra. Sainz-Cantero antes de que tomara declaración a los denunciantes y antes de que pudiera precisarme exactamente cuáles eran esas denuncias contra mí. 

Sobre las denuncias que yo le formulé por escrito, como la del presunto fraude del Vicerrector D. José Joaquín Céspedes Lorente por eximir a una profesora de dar clases y tener la universidad que contratar a otra por más tiempo para impartirlas, ella nunca me tomó declaración y sobre esos graves hechos que le denuncié no tomó medidas y ha terminado por justificarlos, con los efectos perniciosos que ello conlleva, especialmente en el tema del plagio, que ni comprobó si efectivamente había habido. En todos los casos, el culpable era el mensajero y era a él al que había que sancionar, aunque fuese preciso recurrir a la mentira. 

Algunas de las faltas que me atribuye la Sra. Sainz-Cantero Caparrós (amenazas, coacciones, acoso laboral) son constitutivas de presuntos delitos penales que, de ser ciertos, hubieran exigido, por imperativo legal, su inmediata puesta en conocimiento del Ministerio Público o del Juzgado de instrucción correspondiente. La Sra. Sainz-Cantero, catedrática de Derecho, lo debería saber bien, pues, además, en el reglamento al que ha de ajustarse como inspectora de servicios, se dice claramente: 

"art. 14, Presunción de ilícitos penales, se establece que cuando de las actuaciones inspectoras desarrolladas se desprendiera que las irregularidades detectadas pudieran ser constitutivas de infracción penal, el Inspector o Inspectora de Servicios, lo comunicará al Rector o Rectora para que, en su caso, por los cauces reglamentarios, lo comunique al Ministerio Fiscal dándole traslado de lo actuado". 

Algo que, desde luego no hizo la Sra. Sainz-Cantero, pues su intención era bien clara: que me sancionaran directamente, sin perder su Jefe el control del procedimiento, pues de haberlo denunciado a la Fiscalía o al Juzgado, hubiera supuesto que otra autoridad hubiera tenido que actuar y habría comprobado si las acusaciones eran realmente ciertas. 

También la Sra. Sainz-Cantero, como especialista en Derecho, debía conocer bien que la ley le obligaba a no permitir que fuese el propio Rector de la UAL, D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, quien, de ser cierto que hubiera habido amenazas y coacciones por las que propuso que se me sancionara, habrían sido también contra él, por lo que actuaría como juez siendo parte.

No quiero extenderme en las múltiples razones por las que me querello contra la Sra. Sainz-Cantero y contra otros miembros del equipo de gobierno que la nombró inspectora de servicios. Los iré dando a conocer próximamente. Todo el proceso de la sanción ha sido un montaje, basado en falsedades, contra mí.

13/8/20

Sobre la suspensión cautelar de la dura sanción impuesta por D. Carmelo Rodríguez Torreblanca


Me ha llegado, a través del Juzgado, la oposición del representante legal de la Universidad de Almería, D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, a la concesión de la suspensión de la sanción hasta que se celebre el juicio, al hacer suyos los argumentos de su letrada, Dña. María Ángeles Piedra Fernández. ¿Qué otra cosa se podía esperar? Pero lo realmente importante son los argumentos. Vayamos a ellos.

Es curioso que la mayor parte del texto sean recortes de sentencias y sentencias, para afirmar que lo que se tiene que valorar son los perjuicios graves de los intereses generales o de terceros, sin precisar, en este caso, cuáles son; y que el interés público (sin precisar tampoco cuál es en este caso y que la parte demandada es la que lo puede determinar) exige la rápida ejecución.

Insisten en que, cuando la sanción es por faltas graves o muy graves (son ellos mismos los que las han calificado), se exige la prontitud e inmediatez que precisa dejar claro el reproche. Mantienen que, precisamente, la institución universitaria debe buscar la ejemplaridad y lo han hecho sancionándome y no manteniendo la suspensión cautelar hasta que se pronunciara la jueza. Y es preciso asegurar el buen funcionamiento de la institución universitaria, que ellos pueden garantizar (pues actúan siempre con equidad y justicia y es raro que se tenga que pedir la intervención de la Justicia para que se compruebe. Esto lo digo yo y con ironía).

Además, no ven que me causen perjuicio económico, pues no he aportado yo ninguna prueba de que sea un asalariado que vive del fruto de su trabajo (D. Carmelo da la orden de que me paguen el sueldo), que tiene un niño pequeño a su cargo (D. Carmelo mismo me concedió el permiso de paternidad para cuidarlo). Y nada contestan a alegaciones que hice, como que no podré solicitar e intervenir como investigador en proyectos de investigación oficiales. De hecho, en la actualidad tengo solicitado, como investigador responsable, el proyecto "La contabilidad de al-Andalus: el caso de Libro de cuentas de la Alta Alcaidía de la Alcazaba de Almería (881-886=1477-1481)", cuyo desarrollo se verá sumamente afectado de estar yo sancionado, teniendo a mi cargo a investigadores de otras universidades que no podrán tampoco hacerlo.

Recurren a mentiras como que la Profesora Bárbara Herrero debió sustituirme al abandonar yo la docencia tras la notificación de la sanción. Ella misma (y los alumnos, esos mismos a los que D. Francisco Álamo les hizo firmar un papel en blanco para utilizarlo a su libre albedrío contra mí, que parece querer olvidar D. Carmelo, aunque antes intentó utilizarlo) pueden dar fe de que eso es mentira.

Lo más gracioso es que dicen que, como no muestro yo arrepentimiento (no reconozco las supuestas faltas graves y muy graves), no debe haber suspensión cautelar. ¡Brillante argumento! ¿Y para qué he interpuesto el recurso si no es porque mantengo, hasta donde haga falta, que es muy, muy injusta la sanción y que quienes tendrían que ser sancionados son ellos y no yo?

Oculta que el propio D. Carmelo diera difusión de la sanción entre colectivos de estudiantes y autoridades, de forma que he pasado de ser un profesor respetado a pensar los alumnos que soy un mal docente. Y el que defienda yo mi honor a través de desmentir los argumentos de la injusta sanción lo quiere utilizar D. Carmelo para afirmar que no me preocupa la difusión de la sanción. Todos los profesionales y particulares que me buscan a través del correo de jlirola@ual.es reciben ahora como respuesta que "no se ha encontrado la dirección o esta no puede recibir correo", y mi nombre ya no existe en el directorio de la UAL. Eso, para D. Carmelo, no es ningún perjuicio.

Y tienen la desfachatez de decir que "la jurisprudencia (sin decir cuál) tiene declarado... [que] los hipotéticos perjuicios de tipo moral y profesional... la estimación del recurso y la anulación de la sanción produce el efecto de repararlos", lo que dijo la Sra. Piedra en un anterior juicio y la jueza le quitó la razón al condenar a quien representaba a pagar una indemnización por los claros daños y perjuicios.

Y lo curioso es que le piden a la jueza que haga lo que ellos no hicieron desde el principio, suspenderme durante el procedimiento si tan claro tenían que debían sancionarme para dar ejemplo (¡ah, claro, debían aparentar que la decisión no la tenían tomada ya, como demostraré!). Si lo hubieran hecho entonces sería más escandaloso de lo que es ahora. No recurrieron a poner en conocimiento de la fiscalía o de un juzgado el que yo, presuntamente, cometiera delitos penales como acoso laboral a una profesora, que curiosamente es mi superiora, y que yo amenazara y coaccionara a los miembros del Consejo de Gobierno, cuyo presidente es D. Carmelo, sino que éste directamente, sin aceptar que se daban motivos de abstención al ser parte interesada, se tomara la justicia por su mano y me sancionara directamente, en lugar de que un juzgado independiente determinara si yo había cometido esos presuntos delitos.

Ahora toca esperar a que la jueza se pronuncie sobre la suspensión cautelar...

10/8/20

La Universidad de Almería, su función social y los planes de estudio


La ciudad de Almería, fundada en el medievo, en concreto en el año 955 por el califa Abderrahmán III, bajo el gobierno local del almirante Muhammad Ibn Rumahis, vivió en los siglos siguientes una enorme y creciente prosperidad, fruto de la cual ha dejado múltiples testimonios arqueológicos: el más importante de los cuales es la Alcazaba, su principal monumento; el más singular, los restos de su Mezquita Aljama en la Iglesia de San Juan; y los más desconocidos, los numerosos manuscritos creados por intelectuales almerienses, que se encuentran ahora diseminados por el mundo. Fue una época de brillante esplendor, siendo su puerto uno de los de mayor tráfico de todo el Mediterráneo, el mar por excelencia entonces.

Cabría esperar que la Universidad de Almería contara con una potente área de Historia Medieval que promocionara y dinamizara un mayor y mejor conocimiento de aquella época en la que el territorio almeriense se proyectaba en el resto del mundo y desempeñaba un papel protagonista en la historia. Sin duda, ello revertiría en la sociedad almeriense a través, sobre todo, de un turismo cultural de calidad, que es por el que hay que apostar, pues genera tejido y desarrollo, atrayendo personas tanto de dentro como de fuera de la provincia y del país. El arraigo o desarraigo de un pueblo o de una ciudad en su historia dice mucho de si su crecimiento puede ser sostenible o, por el contrario, no tendrá futuro, cual árbol –y permítaseme el símil- que podrá crecer más alto cuanto mejores sean sus raíces, o cual edificio que podrá elevarse sin peligro de derrumbarse si está bien cimentado.

Pero, no. En la Universidad de Almería no solo no hay un área de conocimiento de Historia Medieval potente, sino que, tras las dificultades que hubo para que se implantara el grado o la carrera de Historia en nuestra universidad, la formación que el alumnado recibe en relación con los mal llamados siglos oscuros es totalmente plana, sin profundidad, y no genera conocimiento. Ya el informe externo que se hizo del plan destacó como gran problema el que buena parte del profesorado no contaba con buena calidad de investigaciones. Uno de los casos es Historia Medieval, donde la que durante mucho tiempo ha sido la única profesora de ese área tiene en su haber contadas publicaciones que tratan en su mayor parte de la época moderna y muy pocas o, mejor dicho, ninguna del periodo medieval almeriense. Así se explica que dicha profesora cediera buena parte de las asignaturas que debían corresponder a la época medieval a otras áreas de conocimiento, que se frotarían las manos. Es muy loable que la Universidad de Almería cuente con especialistas de prestigio sobre la época fenicia, pero no debe ser a costa de otro periodo no menos importante, como es el medieval.

Y ¿qué es lo que hacen las autoridades universitarias? ¿Convocar plazas a concurso público para que las personas de mayor mérito y cualificación las obtengan, como establece la Constitución Española y es lo deseable? Pues no, el Vicerrectorado que dirigía D. José Joaquín Céspedes Lorente, con el beneplácito del Rector D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, decidió que las áreas deficitarias de profesorado iban a poder contar con becarios con perspectivas de que luego se conviertan en profesores. Eso es la base de la tan nefasta endogamia, una de las lacras de nuestra universidad que vengo denunciando desde hace muchos años. Al profesorado que ya está dentro de la Universidad no le interesa que se convoquen plazas para que personal cualificado sea el que las obtenga, pese a que podría dar lugar a una fructífera colaboración con las nuevas incorporaciones que hiciera que se incrementaran los conocimientos, sino que lo que teme es que quienes vengan se pongan por delante de ellos y prefieren apostar por personas que nunca les puedan hacer sombra, en claro beneficio suyo particular, en lugar del de la sociedad que les paga buenos sueldos.

Cuando un profesor es mediocre, apuesta por otro más mediocre, con la consiguiente degradación y degeneración. Y las autoridades universitarias se muestran tan contentas, pues prefieren a personas sumisas que puedan controlar, en lugar de profesores críticos que apuesten por formar a alumnos críticos y con criterio propio y puedan poner en duda los chiringuitos creados en beneficio particular.

Así se entiende que, cuando ha hecho falta un profesor de Historia Medieval, en lugar de convocar una plaza digna para que a un experto cualificado le interese optar a ella, se prefiera un contrato basura para que lo desempeñe una persona que, curiosamente, ha hecho la tesis sobre el siglo XVIII, que no es, precisamente, la época medieval. Si es obediente y sumiso, con el tiempo llegará a catedrático de Historia Medieval, pero si cumple con las tareas que debería cumplir (formar a personas cualificadas con criterio propio) le mostrarán la puerta de salida. Así es nuestra universidad, que tanto nos cuesta económicamente a los ciudadanos, y que deberíamos conocer mejor lo que se cuece en su interior: un guiso con pésimas materias primas y poco nutritivas, pero que aderezan con perfumadas especies para ocultar lo que realmente es.

Cuando yo llegué como profesor a Almería a principios de los '90, se enfrentaban, para ocupar el Decanato de la Facultad de Humanidades, D. José Guerrero y D. Francisco Campos. Al primero, en su intervención para pedir el voto a los miembros de la Junta de Facultad, se le llenó la boca hablando de la relación del campus universitario con la sociedad almeriense. D. Francisco Campos le respondió de forma clara y contundente: "La única, la única relación de la universidad y la sociedad almeriense es ... el autobús". ¡Y cuánta razón tenía! ¿Queremos que siga siendo así? Sin duda, cosecharemos lo que sembremos.

30/7/20

Situación judicial en relación con la injusta sanción que me impuso D. Carmelo Rodríguez Torreblanca

A día de hoy, tras varios meses desde que presenté el recurso contencioso-administrativo contra la sanción que me impide desarrollar mi vocacional labor docente e investigadora en el marco de la Universidad de Almería, estoy a la espera de que el juzgado se pronuncie sobre la suspensión cautelar de lo que entiendo es una muy injusta sanción.

Hoy he presentado la primera querella contra Luisa María Arvide Cambra, que me denunció por acoso laboral, que entiendo que es una acusación falsa y una calumnia, y contra Ángel Miralles Requena, en cuyo testimonio se basó no solo la acusación de acoso, sino también la de que no ejercí bien mi profesión de docente en lo que es mi especialidad, la literatura andalusí, razón por la que por primera vez en mi dilatada vida profesional me han sancionado por, presuntamente, no cumplir con mis deberes. Y el caso es que para mí no es un deber, sino un placer, puesto que, tras más de 30 años de carrera docente, sigo disfrutando con la docencia, y más que el primer día. Pero en este mundo, lamentablemente, hay gente muy malintencionada.

No es esta la última querella que voy a interponer. De todo ello iré informando puntualmente, para dejar constancia de todo cuanto ocurra y, como siempre, con detalle para que se puedan contrastar los hechos y todos asumamos las consecuencias de nuestros actos. 

30/6/20

El rector de la UAL premia a los que plagian y sanciona al profesor que lo denuncia


El rector de la Universidad de Almería, Sr. D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, premia a los que plagian y sanciona al profesor que censura el plagio. Según él, el profesor no justifica "… adecuadamente sus calificaciones, más que con imputaciones genéricas de plagio". Lo curioso del caso es que ningún alumno llegó a presentar reclamación oficial sobre sus calificaciones para que interviniera un tribunal y juzgara el caso.
                   
Y el Sr. Rodríguez Torreblanca hace suyo que hice "un examen perturbador, alterando los materiales didácticos y los criterios de evaluación, lo que da un resultado de 20 aprobados y 69 suspensos", falseando incluso las cifras reales del resultado del examen, pues fueron 34 aprobados, 11 no presentados y 23 suspensos.

Como docente responsable de una asignatura, no permití que unos alumnos que habían plagiado, de forma descarada, unos trabajos con cortas y pegas de varias páginas de internet, sin aprender ninguna otra cosa nada más que el plagiar con el mínimo esfuerzo, sacaran partido a su despropósito. Por cumplir con lo que entiendo es mi cometido, he sido sancionado, mientras que los plagiadores han recibido el premio de ver sancionado al profesor que se ha plantado y que les ha dicho que no se puede plagiar, sin que las autoridades, entre ellas el Rector, les hayan censurado su actuación. Como fácilmente se puede comprobar, el Sr. D. Carmelo Rodríguez Torreblanca y en quienes ha delegado competencias, con la más absoluta temeridad y el más absoluto desprecio al espíritu de verificar las afirmaciones, que debía presidir el ámbito universitario, no han comprobado si realmente ha habido plagio. Esto debe ser un auténtico ESCÁNDALO, del todo inaceptable en el marco educativo. Por mi parte, sí sometí el tema a un peritaje, que reproduzco a continuación:


INFORME SOBRE ALGUNOS CASOS DE PLAGIO
EN EL ALUMNADO DE LA UNIVERSIDAD DE ALMERÍA.
ASIGNATURA: LITERATURA ÁRABE ANDALUSÍ
(Curso 2018-19)

En relación con los casos de plagio detectados en los trabajos de Literatura Árabe Andalusí, curso 2018-2019, presentados en la Universidad de Almería al Profesor D. Jorge Lirola Delgado, el Profesor de la Universidad de Cádiz abajo firmante, especialista en Literatura Andalusí, hace el siguiente informe:

1º.- El trabajo del alumno nº 35, sobre la corte del rey al-Mutasim, está claramente copiado y por entero con muy leves modificaciones de la siguiente página web:
https://www.artehistoria.com/es/contexto/la-corte-de-al-mutasim
incluidos los errores, como afirmar que la muerte de Ibn al-Haddad ocurrió en 1133, cuando fue en 1087 o 1088. Evidentemente, no ha consultado el único libro que cita en la bibliografía, la Biblioteca de al-Andalus, pues de haberlo hecho no habría cometido ese error, aparte de que hubiera tenido mayor información sobre el tema. El artículo de la página web plagiada no está firmado por ninguna persona, por lo que no se puede conocer la competencia de quién lo ha redactado y no ofrece gran fiabilidad.

2º.- El trabajo del alumno nº 48, sobre la moaxaja, es muy extraño. En la bibliografía da títulos que no son habituales, sin citar si son páginas web, artículos o libros, sin indicación de autor ni lugar ni fecha ni web, que es lo que seguramente son.
Comienza plagiando un artículo de Valeria Rodríguez Martínez (De la casida a la moaxaja), incluida la cita inicial, en esta web (y en otras también se puede descargar el pdf):
https://www.revistapenelope.com/wp-content/uploads/2014/12/DE-LA-CASIDA-A-LA-MOAXAJA1.pdf
A partir de "A finales del siglo XIX, los filósofos españoles..." plagia, de la web del Cervantes Virtual, el libro de María Jesús Rubiera, que es el manual recomendado en la guía docente, pero sin citar el libro ni ser consciente de que se trata de él.
Desde "Según Gómez fue Muqaddam..." es copia de Aziz Oulad Amr, "Las jarchas y las moaxajas en la España musulmana".
Y desde "La explicación de esa revolución..." vuelve a copiar "De la casida a la moaxaja" y desde "[las moaxajas] son formas métricas..." vuelve a copiar a Rubiera, para luego copiar del trabajo de Aziz Oulad Amr, "Las jarchas y las moaxajas en la España musulmana", saltándose texto, pero reproduciéndolo literalmente hasta concluir con la página 41 de ese texto.

3º.- El trabajo del alumno nº 52, sobre la moaxaja, comienza plagiando en la primera página de
https://www.revistapenelope.com/wp-content/uploads/2014/12/DE-LA-CASIDA-A-LA-MOAXAJA1.pdf
La segunda página y el resto están calcados de:
https://cornerstone.lib.mnsu.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1246&context=etds
(desde página 34).
Y todo ello sin citar las páginas de las que ha plagiado.

4º.- El trabajo del alumno nº 53, sobre la moaxaja, comienza copiando del blog
y sigue copiando fragmentos del blog
https://lenguayliteraturap.blogspot.com/2015/03/las-moaxajas-i-la-lirica-arabe-vulgar-y.html
No ofrece ninguna bibliografía ni webgrafía.

5º.- El trabajo del alumno nº 59, sobre la moaxaja, comienza copiando de:
http://memoriadesefarad.blogspot.com/2013/12/moaxajas-y-jarchas.html
Cita la página en una bibliografía que no es tal, pues solo cita webs, pero no entrecomilla todo el texto que extrae literalmente. Ha cambiado solo algunas palabras de los comienzos de párrafos.
A partir de "A finales del siglo XIX los filósofos españoles..." es un plagio de la web del Cervantes Virtual, donde se reproduce el libro de María Jesús Rubiera, que es el manual recomendado en la guía docente, pero lo curioso es que el alumno que lo plagia ni se ha molestado en saber la autoría de lo que plagia, pues podría haber citado directamente el manual de la asignatura en lugar de la página en la que se reproduce.
En la bibliografía no cita ningún libro ni ningún artículo en papel, sino que se limita a reseñar páginas web, sin indicar autorías ni ningún otro dato de las mismas.

6º.- El comienzo del trabajo del alumno nº 61 está plagiado, de forma descarada, de:
https://www.linares28.es/2013/06/02/las-moaxajas-del-ciego-de-tudela/
donde se comenta el libro de la traducción de moaxajas del Ciego de Tudela realizada por Waleed Saleh y Milagros Nuin, sin citar ni la web ni el libro.
Lo curioso del caso es que un trabajo general sobre la moaxaja se convierte en un plagio sobre aspectos muy particulares.
Y sigue plagiando la web:
http://www.musicaantigua.com/la-moaxaja-andalusi-en-egipto-por-eduardo-paniagua/
sin citarla y tal cual, hasta con referencias internas que no vienen a cuento. El final, que no parece muy apropiado, también parece plagio, aunque es difícil encontrar de dónde se ha extraído.

7º.- El trabajo del alumno nº 65, sobre la moaxaja, es un plagio descarado de:
https://lenguayliteraturap.blogspot.com/2015/03/las-moaxajas-i-la-lirica-arabe-vulgar-y.html
que no cita y del que copia párrafos sueltos, pero el trabajo es un plagio completo, de modo que no utiliza ninguna otra fuente de información. Incluso copia unos pocos libros de la bibiografía de la referida página web, que no ha consultado.

8º.- El trabajo del alumno nº 67, que no menciona ninguna bibliografía, comienza copiando de la web
https://www.aboutespanol.com/moaxaja-2206638
o de otra similar, pues se plagian unas páginas a otras.
Sigue con un corta pega de https://rinconete.iesgrancapitan.org/?p=1231 (Así surge...) o seguramente de
https://mrmaldana.blogspot.com/2013/03/origen-de-la-literatura-espanolajarchas.html
pues continúa con su texto, de forma literal.
A partir de "El verso de vuelta es igual en rima al estribillo" es copia literal de:
https://littera.es/lirica-peninsular-en-la-edad-media/
Y termina con un corta y pega de cualquiera de las numerosas web que reproducen la moaxaja con la que termina, sin indicar de quién es la traducción.

9º.- El trabajo del alumno nº 42 sobre la moaxaja carece de bibliografía, algo que no se entiende en el ámbito universitario.
La moaxaja y el comentario están sacados de:

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En suma, de los 39 trabajos presentados a esta asignatura, he analizado aquéllos en los que el Prof. Lirola sostenía que había plagio, 11 en total, lo cual representa un porcentaje muy elevado (28%), y más cuando estos plagios son claros y descarados, pudiendo haber otros que no han sido detectados y que no resistirían un análisis minucioso, máxime ante la proliferación de páginas encriptadas y protegidas, de pago, a las que han podido acceder los alumnos.

Los trabajos de los alumnos nº 34 y 46, que el Prof. Lirola constató que están plagiados el uno del otro y, a su vez, de internet, no se han podido analizar, pues la Universidad de Almería impide el acceso al correo institucional del Prof. Lirola.

Estimo que es correcta la calificación con cero puntos para estos trabajos, claramente plagiados, realizada por el Prof. Lirola, y considero imprescindible que la Universidad de Almería se tome en serio castigar el delito de plagio, haciendo además un claro apercibimiento a quienes incurren en esta práctica ilegal y delictiva, pues mal ejemplo, mala enseñanza se les da a los alumnos, si estos actos no se sancionan en proporción a su gravedad. Por ello no se entiende que, en cambio, la Universidad de Almería haya sancionado al Profesor Lirola por su encomiable proceder en este asunto, que no ha sido otra cosa que el honorable ejercicio de su deber en relación con la docencia de la asignatura de Literatura Árabe Andalusí.

En Cádiz, a 17 de abril del 2020
Fdo. Fernando  N. Velázquez Basanta
Catedrático de Árabe de la Universidad de Cádiz


La enseñanza que reciben esos alumnos es nefasta, y también sus compañeros, pues la sanción ha tenido repercusión en un amplio sector del alumnado, al estar implicada una asociación de estudiantes que intervino en la acusación sin que quienes denunciaron fuesen alumnos de la asignatura. Lo que se les enseña es que el delinquir no  solo se puede hacer sino que, incluso, tiene premio, pues se sanciona al profesor que no lo permite y, ello, insisto sin que en ningún momento, por parte del Rector o de las personas en quienes ha delegado las competencias, hayan hecho nada por comprobar la veracidad del asunto: si realmente ha habido o no plagio. Sencilla y totalmente increíble e inaceptable.

Y quien tolera el plagio sin comprobarlo, el Sr. D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, se permite decir que "no procede la suspensión de las sanciones impuestas... toda vez que ello transmitiría la apariencia de que su comisión no recibe la sanción proporcionada con la prontitud e inmediatez que se precisa para dejar claro el reproche que su ilegalidad provoca, siendo necesario evitar que tal conducta pueda ser reiterada". Lo dice el mismo que no ha comprobado si realmente ha habido plagio y, en caso de ser cierto que ha habido, como afirma esta parte, confirmado por el peritaje de un experto, no solo lo tolera, sino que lo premia y lo hace para apartar durante 3 años y 2 meses a quien suscribe de lo que es su vocación, la docencia y la investigación, en un marco en el que vengo denunciado grandes irregularidades e ilegalidades ante las que las autoridades no solo no quieren hacer nada para solucionarlas, sino que se dedican a reprimir las denuncias de una forma atroz, cruel e injusta.

El Sr. D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, que pervierte los fines de lo que debe ser la enseñanza en la Universidad de Almería, siendo su máxima autoridad, daña enormente el trabajo que realizamos profesionales que, con nuestro esfuerzo, tratamos de que la Universidad de Almería sea una institución educativa digna.

Seguramente creerá D. Carmelo Rodríguez Torreblanca que lo que digo es una difamación y se trata de calumnias contra la Universidad de Almería, como ha hecho hasta ahora, pero no, ni van contra la Universidad de Almería, sino contra una serie de actuaciones de su máximo mandatario, ni son calumnias ni difamación, si se investigan y contrastan, como espero que se haga y lo exigiré con todas mis fuerzas. El daño a la institución lo hace quien comete las irregularidades y las ampara y no quien las denuncia.

Dª Magdalena Cantero Sosa, Presidenta del Consejo Social, en lugar de investigar los hechos y aclararlos, por el bien de la institución, igualmente da por hecho que no hay plagio, que el profesor ha calificado mal y que merece la sanción, denunciándolo, pero a las mismas autoridades que, temerariamente, si es que no malintencionadamente por otras cuestiones, no investigaron nada, para que repriman las críticas como si fueran calumnias y difamación.

Si alguien merece la sanción, esos son D. Carmelo Rodríguez Torreblanca y Dª. Magdalena Cantero Sosa, por sus actuaciones y el amparo que hacen de las disfunciones, y no el profesor que trata de cumplir con sus obligaciones.



27/6/20

El modelo de universidad de D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, actual Rector de la UAL



En el modelo de universidad del Rector D. Carmelo Rodríguez Torreblanca se permite que un director del departamento haga firmar a los alumnos un papel en blanco para luego rellenarlo con denuncias contra un profesor que resulta molesto por ser crítico, sin que los alumnos sepan qué es lo que se denuncia en su nombre.


En el modelo de universidad del Rector D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, si un área necesita profesorado, en lugar de convocar la plaza para que la ocupe la persona más cualificada, por meritocracia, como establece la Constitución Española, se permite al profesorado que ya está que seleccionen a la persona más sumisa y que menos sombra haga a quien lo elige.

En el modelo de universidad del Rector D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, si un profesor que le resulta molesto detecta plagio por parte de varios alumnos, el problema lo tiene el profesor y no los alumnos, pues, sin comprobar si efectivamente ha habido plagio, se da por cierto que no hay plagio, sin comprobarlo y sin preguntar siquiera a esos alumnos a ver si dicen que no han plagiado. Y al profesor se le sanciona, sin realizar ninguna verificación. Ese es el modelo de enseñanza que quiere imponer D. Carmelo.

En el modelo de universidad del Rector D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, aunque no conste ningún insulto por parte de un profesor crítico con su actuación, si varias personas de la cuerda del rector reaccionan como si  ese profesor les hubiera insultado, se da por hecho que ha insultado y se le sanciona.

En el modelo de universidad del Rector D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, las guías docentes son un mero adorno y no tienen carácter contractual, en particular en el caso de los profesores que las cumplen, y cuando hay alguna denuncia contra un profesor que actúa con responsabilidad y es crítico, no se comprueba si efectivamente se ha cumplido o no la guía docente, sino que directamente se le sanciona. 

En el modelo de universidad del Rector D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, si un profesor que le resulta molesto pide a quien le ha sustituido durante un permiso de paternidad que le informe de qué ha impartido durante ese periodo y le insiste en que se coordinen, como debe ser la norma, y aquel otro profesor no lo hace y el titular de la asignatura ha de preguntar a los alumnos sobre lo que han dado, está acosando al profesor sustituto y hay que sancionarlo. Y al profesor que se niega a informar y no se coordina con el resto de docentes, ni siquiera le advierten de su negligencia. Además, la sanción que le impone es doble, porque entiende D. Carmelo que, aparte de acosar, el profesor titular está  perturbando el servicio.

En el modelo de universidad del Rector D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, si un Profesor al que quiere favorecer escoge dos asignaturas que tienen el mismo horario y las imparte en ese mismo horario contabilizándosele como dos asignaturas, no lo aperciben, pero el que lo denuncie y exija que se reformule la ordenación docente evitando que se permita esa circunstancia, lo sancionan y además por triplicado: por acosar al profesor, por perturbar el servicio y por desobedecer abiertamente a las órdenes de un superior.

En el modelo de universidad del Rector D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, las autoridades pueden vulnerar los Estatutos de la universidad y si un profesor crítico llama la atención a esas autoridades sobre lo que establece la ley y les dice que pueden estar cometiendo un presunto delito de prevaricación por vulnerar la ley a sabiendas, al profesor se le sanciona pues se entiende que está amenazando y coaccionando, sin denunciarlo en el juzgado, pues ello supondría perder el control de hacer de juez siendo parte.

En el modelo de universidad del Rector D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, si alguien que va a tener un hijo tiene intención de pedir un permiso de paternidad y es una persona crítica con la actuación de las autoridades, que no lo solicite tras tenerlo, por mucho que sea un parto de alto riesgo y no pueda acabar bien, sino que lo pida con mucha antelación (a lo mejor incluso cuando su mujer pueda quedarse embarazada), pues de lo contrario, se le sancionará por perturbar el servicio.

En el modelo de universidad del Rector D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, se puede ser juez siendo parte, sobre todo cuando se trata de él. Y aunque la ley diga que si D. Carmelo acusa de haber cometido delitos penales ha de ponerlo en conocimiento de la fiscalía y/o el juzgado, para que actúe un juez independiente, prefiere convertirse él mismo en juez.

En el modelo de universidad del Rector D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, solicitar un informe independiente es pedírselo a la persona que ha asesorado a los gabinetes jurídicos de las universidades, incluida la de Almería, en lugar de que sea externo al mundo universitario, máxime cuando el profesor a sancionar está denunciando la corrupción bastante generalizada en el ámbito universitario y ha criticado la actuación de ese asesor al le piden el informe (inspira al "gran brujo" de la serie Chanchullos University).

En el modelo de universidad de D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, cuando él estaba en la oposición había que criticar al rector que gobernaba, por su mala gestión, y apoyar a un profesor sancionado por criticar la corrupción universitaria al entender que la sanción era injusta, pero cuando se convierte D. Carmelo en rector y tiene el poder, aunque inicialmente, retire el recurso para que la primera sentencia que daba la razón al profesor sancionado injustamente fuese firme, termina por dar la medalla del honor al que antes era mal rector y por sancionar al profesor que sigue denunciando la corrupción existente.

Y, por supuesto, en el modelo de universidad de D. Carmelo Rodríguez Torreblanca, si alguien es crítico con su actuación, está difamando y calumniando a la Universidad de Almería, que para él no es todo el colectivo de personas que se esfuerzan por el buen nombre de la institución, sino, seguramente, los de su cuerda. D. Carmelo ha tenido buenos maestros.