6/5/11

Antecedentes de la cátedra de árabe de Almería (3) Reclamación del '94

Voy ya con la primera reclamación que me consta. Corría el año '94. Yo llevaba poco tiempo en la Universidad de Almería y, en una asignatura, Luisa Arvide daba la teoría y yo las prácticas. Como no había ningún tipo de posible coordinación, lo cual denunciaba yo, como podréis leer en algunos de los escritos adjuntos, en mi caso me dedicaba a dar las prácticas como clases de conversación en árabe, a falta de un lector que no teníamos. Ese curso eran tres chicas que os puedo garantizar que les hice trabajar bastante, pues tenían interés y al ser pocas personas y haber un contacto más directo se volcaron en la asignatura. Suele ocurrir. En junio tocaba hacer el examen, un formalismo pues habíamos trabajado durante todo el año, aunque a mí me gusta aprovechar hasta los exámenes para aprender, pues los suelo hacer de forma dinámica e interactiva. Mis calificaciones fueron: una matrícula de honor y dos sobresalientes. Luisa entregó el acta con sus notas (un aprobado y dos suspensos), ignorando las mías. Al menos no se atrevió a suspender a una de las mejores alumnas que yo al menos he tenido. Lo puse en conocimiento de distintas instancias, entre ellas el Decano (Documento D_6). Por su parte, las alumnas, no conformes con las calificaciones, presentaron una reclamación (Documento D_8).
Yo me tuve que ir a Marruecos a hacer un curso que ya tenía concertado y unas gestiones para el Legado Andalusí que me había encargado María Jesús Viguera. Ella seguramente lo recordará. Compré tinteros tradicionales que después se utilizaron en exposiciones del Legado Andalusí del '95 y alguno me consta que se lo quedaron algunas personas. Iba yo de zoco en zoco buscando duwaya-s que tuvieran aspecto de antiguos. Recuerdo también que me entrevisté con Saad al-Yadir, un iraquí que trabajaba para el rey de Marruecos y que tenía una importante colección de objetos de plata, porque el Legado quería algunos para las exposiciones que había planificado). A mi vuelta me encontré con que el director del Departamento me pedía un informe y se lo remití (D_14). Y me fui a hablar con el Secretario General de la Universidad. Me quedé de piedra cuando empezó a amenazarme con que dejara estar las cosas si no quería que me abrieran un expediente, insinuando que yo había cometido anomalías y estaban dispuestos a pasarlas por alto, sin querer decirme cuáles. Podéis ver mi reacción en mi escrito (D_16). Parecía obedecer a las acusaciones que Luisa Arvide había hecho contra mí en un informe suyo (D_12). Lógicamente, al tener conocimiento de esas acusaciones, le solicité al Presidente de la Comisión Gestora, que hacía de Rector, que investigara todo y lo aclarara, para que no existiera la más mínima duda (D_25).
No quisieron aclarar nada ni contestaron a la reclamación de las alumnas, ni dejaron que accediera al acta de la asignatura en la que yo quería poner las notas de las que me responsabilizaba. El decano, Pepe Guerrero, ahora vicerrector, en plan chanchullero, me decía que no me preocupara que iba a traer a unas personas (Alfonso Carmona, Victoria Aguilar y Antonio Morales) y les iban a poner un notable. Vaya chanchullo, ¿no, Alfonso Carmona?
Examinaron a las dos chicas que Luisa había suspendido, que debían de estar más que desconcertadas, pues no le habían constestado a la reclamación ni sabían con quién se tenían que examinar y de qué exactamente (no se si los del Tribunal miraron "el programa docente defendido en mis oposiciones (habla Luisa Arvide) a Profesor Titular ... ante ilustres arabistas"), con las lindenzas, además, que les dedica Luisa a las alumnas en su escrito (D_24) de que "por cierto han suspendido también otras asignaturas y han tenido un bajo rendimiento académico en las materias restantes y, sin embargo y curiosamente, no han presentado queja alguna en esos casos". ¡Qué delicadeza con unas personas que, por lo que a mí me consta, se habían volcado bastante en la asignatura y les debió de afectar mucho el tratamiento que recibieron para el rendimiento en todos los exámenes! Y lo más grave es que al final, Ana, la chica que más sabía (una de las mejores alumnas que he tenido, como decía, que hacía inglés y árabe al mismo tiempo sin faltar a las clases de una y otra asignatura, con sumo interés, y que si pensaba seguir sus estudios de árabe se le debieron de quitar todas las ganas, con un buen expediente pues era una muy buena alumna, que se merecía una matrícula), acabó con menor nota que las demás, porque lo que hicieron fue una auténtica chapuza y no se pudo presentar al examen al estar aprobada. ¿Recuerdas todo aquello, Alfonso? Tuvieron que ir hasta a urgencias por problemas estomacales, no de las alumnas, que debían también de tenerlos, sino de uno de los miembros del tribunal. Me ahorro más detalles de lo vergonzoso del asunto.
En próximas entregas me referiré al montón de reclamaciones que han ido siguiendo año tras año, salvo, curiosamente, cuando pude ser director del Departamento unos años para demostrar que es más fácil hacer las cosas bien que mal, pues este último caso acarrea más trabajo a la larga. Aviso que la mejor de todas es cuando Luisa suspendió a un chico marroquí que, indignado, presentó una reclamación y constituimos un tribunal para revisar su examen (yo ejercí de secretario). La verdad es que a la vista del examen era para suspender a la examinadora, que no sabía que al-sawma`a significa alminar y se lo consideró mal, entre otros numerosos aciertos que desempolvaré para conocimiento de los que han de juzgar los méritos de la aspirante a cátedra. También me referiré a la anterior convocatoria de la cátedra, de cómo no se pudo celebrar la primera vez porque renunciaron varias personas, con elegantes presiones por parte de miembros de la universidad de Almería. En la segunda convocatoria, María Jesús Viguera, que también estaba en la primera y ahora en la del 2011, renunció, como también hicieron otros. Entonces estaba menos justificada que ahora, ¿no crees, María Jesús? Explicaré mi contencioso, por qué lo presenté y cómo se resolvió, etc., etc.
Creo que es bueno recordar, para no olvidar, y aprender. Lo haré dentro de un tiempo, pues ahora necesito concentrarme y culminar las denuncias al fiscal (os daré cuenta más adelante de ellas) y también estoy preparando unos guiones para dos videos que pueda colgar en youtube. Uno será "Crónica de un escándalo anunciado" y otro "La forja de una cátedra". Espero que sean bastante didácticos e ilustrativos. La cátedra de árabe de Almería va a dar mucho juego y creo que va a servir para bastante. Al menos nos divertiremos.

Antecedentes de la cátedra de árabe de Almería (2): Antes de la reclamación del '94

Voy a detenerme en la primera reclamación que me consta que se presentó en relación con la persona a la que, como premio, le sacaron una cátedra en 1995/6, sin éxito, y 15 años después vuelven a ello, con un amplio currículo en denuncias que les habrá ocultado al tribunal de la Aneca y también al que tendrá que juzgar la cátedra (Alfonso Carmona, María Jesús Viguera y Josep Puig). Bueno, hasta cierto punto, pues al Presidente de este último tribunal, Alfonso Carmona, le consta la primera denuncia, aunque creo que no tiene mucha información de todo lo que pasó, por lo que en la próxima entrega reproduciré documentación sobre esa reclamación para que, tanto él como el resto de los miembros, estén bien informados, de forma que actúen como les dicte su conciencia. Antes, quiero explicar el ambiente que se respiraba previamente.
Al llegar yo como profesor a Almería, estábamos solo nosotros dos en el Departamento de Árabe (Luisa Arvide y quien suscribe). A ella la había tenido yo de profesora, sólo unos meses, cuando vino a ocupar la plaza de Emilio Molina en Almería, y había podido experimentar directamente los tratos vejatorios que infringía a los alumnos. Mis compañeros de curso, con los que sigo manteniendo relación y que se dedicaron también al árabe, pueden dar fe de ello, aunque no están en esta lista. Yo tuve suerte, pues me puso buena nota, aunque lo que hacíamos en clase era traducir unos textos que entonces me parecían extrañísimos y que ahora sé que son de "jawass", lo que ella investigaba y publicaba. No es que quisiera aprovecharse de nuestras traducciones, pues eran más particulares todavía que los textos, dado que estábamos en una fase inicial de aprendizaje del árabe y difícilmente alcanzábamos a comprender de qué iba aquello. La verdad es que eran textos que nos quitaban las ganas de continuar con el árabe a los que estábamos empezando. Menos mal que ya nos habían despertado el interés por el árabe Elena Pezzi y Emilio Molina, pues si no, seguramente, habríamos optado por otra filología al tener que elegir la especialidad.
Cuando volví a Almería, como profesor, tras mis estudios primero en Granada y después en Egipto y la beca predoctoral que tuve en Granada, comprendí que Luisa tenía tan alta estima de sí misma que no escuchaba y que había que darle pistas para que llegara a las conclusiones por sí misma, pues si no no había nada que hacer. Un ejemplo. Ella cerraba la puerta de su despacho dentro del departamento en el que estábamos sólo los dos. No era lo que hacían los profesores con los que había estudiado yo y también Luisa, Elena Pezzi y Emilio Molina, época en la que los alumnos respirábamos el ambiente de cordialidad que había entre ellos y nos encantaba asistir a las clases de árabe. El problema es que si Luisa cerraba su despacho, con los diccionarios que tenía dentro, me impedía utilizarlos, por lo que sólo cuando decidí meter igualmente libros que ella utilizaba en mi despacho y cerrarlo con llave acepto el que o dejáramos todos los libros fuera o las puertas estuvieran abiertas para poder tener acceso a los libros del Departamento.
Era la época en la que le hice comprender que los textos que editaba, en realidad seguían estando manuscritos, aunque ahora con su letra, de forma que ella confeccionaba un nuevo manuscrito y, desde mi punto de vista, resultaba más interesante reproducir el manuscrito que editaba (siempre era uno, pues no solía hacer ediciones críticas, aunque hubiese varios manuscritos de la misma obra) que volver a escribirlo de su puño y letra. Le expliqué cómo escribir en árabe con el ordenador. Lamentablemente no me dio tiempo a llamarle la atención sobre que cuando se imprime un negativo en negativo y no en positivo, el manuscrito no tiene la particularidad de estar escrito en tinta blanca sobre fondo negro, como indica en uno de sus trabajos y, sin duda, los miembros del Tribunal podrán leer al juzgar la calidad de sus investigaciones. Y no me dio tiempo pues, al ser nombrada Elena Pezzi profesora emérita, Luisa tensó tanto el ambiente que lo convirtió en estás conmigo contra Elena Pezzi o estás contra mí. Nunca he entendido bien por qué le tenía tanto odio a Elena Pezzi, que era una persona de una excepcional calidad humana y que había sido profesora de ambos, sin que jamás hiciera Elena, que era persona también de una gran bondad, nada contra Luisa, por lo que yo pude observar.
Fue entonces cuando me propusieron ser secretario del Departamento (Departamento de Estudios Lingüísticos y Literarios, que formábamos cuatro áreas. De dos de ellas -Teoría de la Literatura y Sociolingüística- dos miembros pasaron a ser vicerrectores, para organizar unos chanchullos impresionantes, pero esa es otra historia. De las otras, Filología griega y árabe salieron el director y el secretario del departamento. A mí, que siempre me ha parecido desequilibrado y maquiavélico el planteamiento de estás conmigo o contra mí y no tengo nada contra nadie sino, en todo, caso, contra actitudes concretas que mantengan personas concretas, mientras persistan en esas actitudes que pueda yo entender lesivas para mí o para otros, me propusieron ser el secretario y acepté, hasta dimitir tiempo después al ver los chanchullos, y uno de griego fue el director. A Luisa no le debió sentar demasiado bien mi nombramiento, pues pensaba que la nombrarían a ella y su obsesión era, inexplicablemente, que Elena Pezzi no tuviera despacho (hasta su muerte, Elena lo compartió conmigo y para mí fue un auténtico placer disfrutar de su compañía. La recuerdo siempre con su jovial sonrisa).
Lo dejó aquí y seguiré en otro capítulo, ya con la primera reclamación de los alumnos...
Aunque tengo constancia de que Luisa Arvide está en la lista de la SEEA, le envío claramente este mensaje para que pueda ejercer su legítimo derecho a la réplica y a contar su versión de los hechos.

25/4/11

Antecedentes de la cátedra de Almería (1). Los inicios

En el año de 1995 se convocó una cátedra de árabe en Almería. Yo entonces, joven ingenuo e idealista (esto último sigo siéndolo, por vocación), había aceptado ser desde tiempo atrás secretario del Departamento. Me habían puesto unos trapicheantes que apuntaban más alto (vicerrectorados) y que debieron de considerar que era persona trabajadora. Desde mi puesto, pude comprobar la corrupción que había (apestaba y lo puedo afirmar fehacientemente pues está todo documentado: una plaza de sociolingüística que se justificaba con una reducción horaria del vicerrector, que era de teoría de la literatura, compra de cátedras a través del agasajo de los que después iban a estar en el tribunal...), lo que me llevó a dimitir, de forma irrevocable del cargo tiempo después. Ingenuo yo, en lugar de dedicarme a proyectos de investigación y a mis cosas, batallaba para que tuviéramos asignaturas en una nueva licenciatura que se implantaba (Humanidades), se ampliaran los estudios árabes y se hicieran, en general, planes de estudio de interés para los alumnos y no al libre albedrío de profesores muy especializados en temas muy concretos y que querían hacer gala de sus saberes eruditos, mientras que la otra profesora titular, que iba acumulando reclamaciones de alumnos, negociaba para que le convocaran una cátedra. Como yo resultaba un incordio, pues me negaba a enseñarles a los alumnos que defendían sus derechos que ni se les ocurriera hacerlo sino que tenían que aprender a ser unos borregos que habían de agachar las cabezas, me distinguieron con el honor de ser el primer profesor sancionado de la Universidad de Almería, no por faltar a clase o incumplir con mis obligaciones, sino por "un supuesto trato irrespetuoso con un superior", el rector, que hacía de juez y parte. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía anuló la sanción, considerándola un claro abuso de poder. No me extiendo en los detalles, que están documentados, de cómo se convocó aquella cátedra, de forma fraudulenta, para que la obtuviera la misma persona que se quiere que la obtenga ahora. Me limito a adjuntaros un folleto que hicieron los alumnos, con el apoyo de sindicatos y también el mío, en el que se explican brevemente algunas de las reclamaciones de los alumnos de aquellos años. Para tapar la reclamación del '94 es para la que hicieron venir a Almería a Alfonso Carmona, entre otros. Existe una amplia documentación de esas reclamaciones y del tratamiento que recibieron, entre otros por parte de Pedro Molina, actual rector y entonces vicerrector. Continuará...

15/4/11

Sobre Tribunal en la cátedra de Almería

Algunos me habéis pedido que reproduzca lo que dice los Estatutos de la Universidad de Almería al respecto de la Comisión evaluadora que ha de juzgar la cátedra de árabe o cualquier otra. Los estatutos en vigor, completos, los podéis ver en estos enlaces: http://cms.ual.es/idc/groups/public/@orgob/@consejosocial/documents/documento/documento27182.pdf http://www.crue.org/export/sites/Crue/legislacion/documentos/estatutosuniversidades/Almeria.pdf El artículo en cuestión, el 104, dice así (textualmente): Artículo 104. Comisión evaluadora. 1. Los concursos serán resueltos por una Comisión con la siguiente composición: Un Presidente, que será un catedrático de universidad que cuente con dos o más períodos de actividad investigadora evaluados positivamente designado por el Rector. Dos vocales, propuestos por el consejo de departamento de entre sus profesores, del área de conocimiento a que corresponda la plaza convocada o, en su defecto, de un área afín, pertenecientes a los cuerpos docentes universitarios, de igual o superior categoría a la de la plaza objeto del concurso, con dos períodos de actividad investigadora evaluados positivamente cuando se trate de catedráticos de universidad, y de un período en los restantes casos. La propuesta se basará en criterios objetivos, debiendo recaer preferentemente en aquellos profesores cuyos currículos sean más acordes con el perfil de la plaza, y deberá ser aprobada por el Consejo de Gobierno. 2. En caso de imposibilidad de nombrar a los miembros de la Comisión previstos en la letra b del apartado anterior, el Departamento podrá proponer a profesores de otras universidades que cumplan los requisitos señalados. 3. La composición de las comisiones deberá hacerse pública junto con la convocatoria de los concursos. El Departamente debía haber nombrado a Javier Aguirre y a otro de otra Universidad, pero no, a quien ha nombrado es sólo a Josep Puig. Y el Rector, que debía nombrar solo a uno, ha nombrado a dos: Alfonso Carmona y María Jesús Viguera. En realidad, por lo que voy pudiendo documentar, a todos ellos los ha propuesto Luisa Arvide, profesora que se presenta a la cátedra. Se trata de algo más que un chanchullo, una presunta prevaricación (yo le quitaría hasta lo de presunta). Aquí en Almería, la gente tiene el pensamiento de que Pedro Molina es intocable y goza de una impunidad absoluta, por más que lo hayan acusado hasta de agredir físicamanete a otro candidato que se presentaba a rector. Yo creo que no debía ser así y es él, como Rector, el que debía dar ejemplo de cumplimiento de las mismas leyes que él ha aprobado. Vamos a ver si vivimos en un estado de derecho o algunos pueden saltarse las leyes, pues están por encima de ellas. Y también si a los implicados les queda algo de vergüenza y hacen algo, empezando por desautorizarme si lo que digo es mentira. He dicho muchas veces que no hay prepotentes sin cohorte de eunucos, por lo que si se acaban con los eunucos es posible que se acaben los prepotentes. Desde ahora siento no poder contestaros a todos personalmente, por falta de tiempo, por eso he mandado este mensaje en abierto, y es mi intención más que hablar y que se me vaya la fuerza por la boca, actuar y con contundencia. De cualquier forma, si alguien se le ocurre cosas para acabar con la corrupción que nos rodea (aquí apesta), le agradeceré que me lo haga saber.

Cátedra de árabe en la Universidad de Almería

El lunes 4 de abril de 2011, el Consejo de Gobierno de la Universidad de Almería ha aprobado la convocatoria de una cátedra de Árabe, con el perfil de "Lengua árabe aplicada". Como más adelante os especificaré, tras sustanciar el tema en denuncia penal que presentaré y es posible que también querella, considero la convocatoria ilegal y punible por parte del Rector, Pedro Molina, por lo que emprenderé actuaciones judiciales contra él y contra las personas del tribunal que se presten a seguirle el juego. El tribunal que ha sido designado es el siguiente: Presidente titular: Alfonso CARMONA Vocal 1 titular: María Jesús VIGUERA Vocal 2 titular: Josep PUIG Presidente suplente: Francisco FRANCO Vocal 1 suplente: María ARCAS CAMPOY Vocal 2 suplente: Luis F. BERNABE PONS Envío copia de este mensaje al Rector y a los miembros del tribunal para que sepan cuál es mi intención. Según los Estatutos de la Universidad de Almería, el Rectorado debía nombrar al Presidente y el Consejo de Departamento a dos vocales del tribunal, habiendo de ser uno el Catedrático del Área de la UAL, es decir, Javier Aguirre. Aparte de poderse ver que no está Javier Aguirre, el Departamento, supuestamente, ha nombrado a un vocal y el rectorado al Presidente y a otro vocal, aparte de los suplentes. De cualquier forma, como he denunciado, quien los ha propuesto ha sido Luisa Arvide, que se presenta a la cátedra, lo que me parece totalmente ilegal y fraudulento. Alfonso Carmona y Francisco Franco me reconocieron que Luisa Arvide había hablado con ellos y que habían aceptado ser suplentes. Seguramente, con el resto habrá hablado también Luisa Arvide, aparte de con otras personas con las que puedo demostrar que ha conversado, pero que al saber que podía ser que no la votaran, decidió no ponerlos. En la prueba testifical del proceso penal, para el que convocaré a todos los miembros del Tribunal espero que se aclaren muchas cosas. Os seguiré informando sobre el tema.

30/3/11

A la espera de la contestación de D. Ángel Gabilondo

Dentro de poco habrán transcurrido tres meses desde que le hice la petición al Ministro de Educación, D. Ángel Gabilondo, de que abríese expediente disciplinario a la Directora de la ANECA, Dña. Zulima Fernández Rodríguez y a los miembros de la Comisión D. Alfredo Morales Gil, Catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Alicante, como Presidente de la misma, D. Carlos Villanueva Abelairas, Catedrático de Música de la Universidad de Santiago de Compostela, Dña. M. Isabel Ostolaza Elizondo, Catedrática de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad Pública de Navarra, Dña. Arminda Lozano Velilla, Catedrática de Historia Antigua de la Universidad Complutense de Madrid, D. Alfonso García Suárez, Catedrático de Lógica y Filosofía de la Universidad de Oviedo, Dña. Consuelo Ruiz Montero, Catedrática de Filología Griega de la Universidad de Murcia, D. Fernando Cabo Aseguinolaza, Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Santiago de Compostela, D. Antonio Narbona Jiménez, Catedrático de Lengua Española de la Universidad de Sevilla, y Dña. M0. Teresa Gibert Maceda, Catedrática de Filología Española de la UNED, como titulares de la Comisión. Ninguna constestación he obtenido. Desde mi punto de vista, más grave que los hechos en sí es que el Sr. Ministro no los investigara y adoptara las medidas oportunas. Si así fuera, creo que tendría que pedir responsabilidades por su actuación.

16/3/11

Intento de sanción en la UAL

De forma anónima, un funcionario de la Universidad de Almería me amenazó con sancionarme con una inhabilitación durante 3 meses de la lista "noticias" de la UAL. Puse el tema en conocimiento del Defensor de la UAL, Antonio Pulido Bosch, y le pedí su actuación en tres aspectos: 1) Que identificara a la persona que había enviado la advertencia y exigiera que toda notificación de este tipo sea firmada por un funcionario, el competente, sin que se permita enviar anónimos oficiales. 2) Se planteara si el procedimiento es el ajustado a derecho, pues no se advierte de que haya trámite de audiencia (alegaciones) y parece querer imponerse de plano. 3) Estudiara si se podía tener la intención de coartar mi legítimo derecho a la libertad de expresión y también de información y podría suponer un intento de acoso laboral. Ya he recibido contestación por parte del Defensor de la UAL, Antonio Pulido Bosch, en la que: 1) Dice que le han comunicado su disposición a que figure el nombre en los futuros procedimientos de incumplimiento de las normas, si bien, en mi caso, no identifica al funcionario que me envió el mensaje. 2) Parece que estima adecuado el procedimiento que se utiliza. 3) No entra en el tema del acoso laboral y puntualiza que, como me dijo en la reunión que mantuve con él, que cuando tenga pruebas de lo que afirmo, su decisión "será convenientemente modificada" y entonces investigará. Efectivamente, según mis notas, me dijo que él no iba a preguntar a quien había actuado escudándose en el anonimato si lo hacía por indicación de alguien y por qué razón, como le pedí, pues el preguntar entendía que era acusar. Me llamó mucho la atención su curiosa concepción. La valoración que hago es que Antonio Pulido Bosch, como Defensor de la UAL, no ha entrado en el fondo de los temas. Ya me lo esperaba, tras la conversación mantenida con él en esta ocasión y en otra anterior, donde vino a decir que el problema era yo, por las denuncias que hacía y la forma de hacerlas. En algunos momentos me daba la impresión de que intentaba intimidarme, aunque creo que se le quedaría bien claro que los intentos de intimidación, en mi caso, me producen un efecto diferente: indignación y determinación para acabar con las intimidaciones. En resumen, me parece una vergüenza que no podamos tener un defensor en condiciones, con sensibilidad hacia nuestra condición de administrados y capaz de enfrentarse y exigir a los administradores que no hagan abuso de poder. Sigo pensando que hay un intento de coartar la libertad de expresión y, sobre todo, se quiere cercenar el necesario espíritu crítico con ciertas actuaciones de algunas autoridades en la UAL. Y es por eso por lo que seguiré trabajando para que no se imponga esa actitud.