5/6/11

Diccionario Biográfico Español

Seguramente conoceréis la polémica que se ha generado con la publicación del "Diccionario Biográfico Español", que lleva bastantes días coleando y ha tenido bastante repercusión en la prensa. Es muy elocuente la entrevista al Director de la RAH (Real Academia de la Historia), Gonzalo Anes (http://www.elpais.com/articulo/cultura/he/leido/biografia/Franco/elpepicul/20110604elpepicul_1/Tes), así como el análisis que se hace en El País de quién es quién en la RAH (http://www.elpais.com/articulo/cultura/Quien/quien/Academia/elpepicul/20110605elpepicul_2/Tes). No tienen tampoco desperdicio los artículos que ha ido editando el diario Público, que ha hecho un buen seguimiento del tema.
Nos ha costado a todos los españoles nada menos que seis millones cuatrocientos mil euros (6.400.000), pues la obra se ha financiado con fondos públicos y no sé si incluyen los costes de impresión.
A nuestros estudios árabes también le toca el tema, pues se incluyen, entre las 43.000 entradas, biografías de personalidades de al-Andalus. No sé quiénes y con qué criterios. A mí me propusieron colaborar con la redacción de unas pocas biografías de autores andalusíes, pero les hice una serie de preguntas, ante los particulares criterios que establecían y otras cuestiones que no indicaban y que era preciso conocerlas (sistema de transcripción o de vulgarización unificado, qué hacer con las fechas, imposibilidad de ordenar las obras cronológicamente en la mayoría de los casos, como pretendían, etc.), sin que me contestaran. Entendí que el resultado podría ser un bodrio y no quise colaborar finalmente.
Creo que resultará interesante hacer un análisis de las biografías de andalusíes que se han incluido y las que se han dejado de incluir. En ese sentido, será revelador compararlo con otros proyectos relacionados que estamos realizando en nuestra área, como el HATA (Historia de los Autores y Transmisores Andalusíes), que dirige Maribel Fierro; el Diccionario Biográfico de al-Andalus, que lleva María Luisa Ávila; el de manuscritos andalusíes de María Jesús Viguera; y el de la ECA (Enciclopedia de la Cultura Andalusí), del que ya pronto va a ser una realidad la "Biblioteca de al-Andalus", con unos 2.500 autores andalusíes, pues estoy tratando de que le afecte poco todo el acoso laboral que estoy sufriendo en la Universidad de Almería (en breve os detallaré la denuncia que voy a presentar al fiscal sobre el tema).
No debemos de olvidar que, en muchos territorios, fueron nada menos que ocho siglos los de al-Andalus, por lo que nuestros estudios son parte considerable, o deberían serlo, de ese gran "Diccionario Biográfico Español". Sería conveniente fomentar análisis contrastivos del tratamiento que se le ha dado.
Como sólo nos ocupamos de una parte, cronológicamente y espacialmente hablando, no hemos recibido la cantidad astronómica que le ha dado el erario público a la RAH. En el caso del proyecto de Maribel Fierro creo que va por millón y pico de euros; en los casos de María Jesús Viguera y María Luisa Ávila no sé aún los datos, ni serán definitivos, pues no están cerrados; y en el de la "Biblioteca de al-Andalus" no llegará a los 75.000 euros, que tuvimos que reclamar de múltiples formas, llegando incluso a los contenciosos administrativos, que supusieron importantes gastos que cargué a mi bolsillo particular. La mayor parte del proyecto que coordino (en este caso sí me he leído todas las entradas, las he revisado personalmente y, aunque el responsable de cada entrada sea su autor, yo no dejó de responsabilizarme de la parte que me toca, sin que haya censurado, pero tampoco aceptado cualquier cosa), lo estamos sufragando con distintas donaciones (la mayoría mías, pues he ejercido también el mecenazgo) y la venta de las obras de la fundación, para la que trabajo en mis ratos libres, sin cobrar un céntimo.
A ver si alguien se anima a realizar estudios y análisis contrastivos. Seguro que van a ser muy suculentos. Curiosamente, la "Biblioteca de al-Andalus" y el "Diccionario Biográfico Español" coinciden en la tirada inicial: 1.000 ejemplares. Lógicamente, no en el precio: 3.500 este último y, cuando estén los 7+1 volúmenes, 640 euros para instituciones y 360 para particulares, en el caso de la Biblioteca de al-Andalus. Y entrar en los criterios de repartos de entradas, exigencias científicas, revisiones, etc. creo que será muy revelador.

21/5/11

Sobre informes confidenciales, una de las piedras angulares de la corrupción en la Universidad. Denuncia al Fiscal General del Estado

Sigue el escrito que presenté el día 11 de mayo de 2011:
AL FISCAL GENERAL DEL ESTADO
Excmo. Sr. D. Cándido Conde-Pumpido Tourón
Yo, Jorge Lirola Delgado, mayor de edad, con DNI 27.494.505-Y, Profesor Titular de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Almería, con domicilio a efectos de notificaciones en este procedimiento en 04008 Almería, calle al-Andalus, 9, ante el Fiscal General del Estado comparezco y como mejor proceda en derecho, DIGO:
Me dirijo a Usted, como funcionario público cuya misión es "promover la acción de la Justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la Ley, de oficio o a petición de los interesados", para poner en su conocimiento una serie de hechos concretos que estimo que requieren de su actuación, con la petición expresa de que se interese por ellos -Usted o la persona de su confianza en la que delegue su actuación- y, a la vista de su informe, actúe en cumplimiento de sus funciones.
Paso a exponerle los hechos que le pido que compruebe, analice y, a la vista de ello, actúe:
PRIMER CASO: A través de las diligencias practicadas en el contencioso administrativo 511/2007, que se siguió en la Sala de lo Contencioso-Administrativo, sección 3ª, de la Audiencia Nacional, tuve conocimiento de que Dña. María del Pilar García Moutón, investigadora funcionaria del Centro Superior de Investigaciones Científicas de Madrid (C/ Albasanz, 26-28, 28037 Madrid), que actuaba como coordinadora del Área de Filología del Programa Nacional I+D en el año 2005, presentó el proyecto "Colaboración española al Atlas Linguistique Roman y al Atlas Linguarum Europae (3ª etapa)" a la misma convocatoria en la que figuraba como coordinadora y le fueron concedidos 57.400 euros para el periodo 2006-2009. Así lo reconoció ella misma en la prueba testifical practicada el 16 de febrero de 2009, como consta en autos del referido contencioso. Este hecho, en sí mismo, puede constituir un delito al no haberse abstenido cuando debía haberlo hecho, para no ser juez y parte. Curiosamente, la suya es la segunda mayor cantidad de dinero concedido a los 170 proyectos (300 proyectos, si contabilizamos también los no concedidos), para un total de 4 investigadores. Al proyecto que yo coordino se le concedió, en la misma convocatoria, para un total de 7 investigadores y para el mismo periodo, 3.000 euros (habíamos solicitado 20.450 euros).
Como funcionario y ciudadano responsable, en cuanto tuve conocimiento de que posiblemente se había cometido un posible delito o, cuando menos, una grave irregularidad, con fecha del 1 de abril del 2009 puse el tema en conocimiento de Dña. Cristina Garmendia Mendizábal, Ministra de Ciencia e Innovación, de quien dependía la convocatoria del programa nacional I+D, solicitándole que abriera expediente para contrastar los hechos y aplicar las medidas disciplinarias que correspondiesen. Por decisión que me comunicó la Subdirectora General del mismo ministerio, Dña. Carmen Simón Adiego, se decidió no abrir expediente argumentando, no que los hechos fueron erróneos, sino que habían transcurrido con exceso los plazos de prescripción fijados en materia disciplinaria por el artículo 97 de la ley 7/2007 de 12 de abril en tres y dos años contados a partir de la comisión de las eventuales faltas muy graves y graves y de un mes para las leves, según se me decía.
¿No cree Usted que debía haber abierto el expediente para comprobar los hechos y tipificar la gravedad, pues en aquellos momentos estaba incluso en curso el proyecto de investigación concedido y, a mi entender, los hechos debían ser calificados como graves si es que no como muy graves en lugar de leves?
SEGUNDO CASO.- En las convocatorias de los proyectos de investigación I+D de los años 2004 y 2005 solicité sendos proyectos para realizar distintas fases de un “Diccionario de Autores y Obras Andalusíes”. Los proyectos fueron denegados, aunque en la segunda ocasión la decisión se modificó finalmente. D. Luis Javier Moscoso Sarabia, entonces Jefe del Departamento Técnico de Humanidades y Ciencias Sociales de la Dirección General de Investigación, me emplazó a formular alegaciones en un plazo de 10 días. Con fecha del 7 de octubre del 2005 me personé en las dependencias de la Dirección General de Investigación donde se tramitaba y custodiaba el expediente de la solicitud para poderlo consultar completo, en particular los informes de expertos, y poder alegar con conocimiento de causa, pero el referido funcionario no me lo permitió y se escudó en la confidencialidad de los informes. Por ello, alegué indefensión. Curiosamente, y sin mediar ningún informe nuevo, como consta en el contencioso 511/2007, me fue concedido el proyecto, pasando de tener una puntuación de 40 puntos a 67. Me parecieron graves irregularidades tanto la primera no concesión como la posterior concesión, por el modo en el que se produjo, razón por la que lo denuncié, sin que se hiciera entonces nada, lo cual me parece más grave todavía.
TERCER CASO.- Los proyectos que presenté a las convocatorias de 2004 y 2005 fueron rechazados por contar con informes confidenciales negativos. A través de la actuación judicial, pude conocer a los autores de esos informes confidenciales. Uno de ellos, en ambos años, fue elaborado por Dña. María Jesús Viguera Molíns. Como es bien conocido en el ámbito de los estudios en los que investigo, Dña. María Jesús Viguera era miembro del Comité Asesor de la obra “Diccionario de Autores y Obras Andalusíes” (vol. I), publicado por la Fundación El Legado Andalusí en 2002 (ISBN: 84-932051-6-8), y participó también como autora en la misma obra, que yo dirigía. Esta circunstacia se la ocultó a la coordinadora, Dña. Pilar García Moutón, quien de haberlo sabido seguramente le habría pedido que se abstuviera de emitir informe, como hizo en el caso de D. Julio Samsó, quien sí le informó de que él había participado en una fase anterior, razón por la que no le pidieron que emitiera informe finalmente. Resulta muy llamativo que Dña. María Jesús Viguera, quien, como asesora de la obra, había dado su visto bueno para la publicación, declarara en el informe -seguramente pensando que era confidecial y no trascendería su contenido- que “algunos de los miembros del equipo han contribuido a un volumen de biografías andalusíes, con lagunas considerables”, refiriéndose al volumen en el que había colaborado y había sido asesora. En otro informe no confidencial, sin embargo, había dado su visto bueno (consta en autos del contencioso 1028/2004 y obran en mi poder cartas con su valoración positiva, así como los “informes confidenciales” con su valoración negativa, en los que concluye dando una puntuación de un 2 sobre 6 y señalando que el proyecto es de muy dudosa financiación).
CUARTO CASO.- El otro informe fue realizado en ambos años por Dña. Manuela Marín Niño. Así lo reconoció ella misma ante dos jueces diferentes en cada uno de los procesos, indicando que su “informe confidencial” había sido positivo a la concesión del proyecto. Dicho informe no aparecía en ninguno de los expedientes. Como los funcionarios del Ministerio aseguraban que solamente existían los informes que figuraban en el expediente, era evidente que alguien mentía. Finalmente, los informes de Manuela Marín no aparecieron pues alguien los debió sustraer del expediente en el Ministerio. Los jueces se desentendieron ante esta y otras anomalías que se demostraron en la fase de prueba indicando que el contencioso era “extemporáneo”. Bueno, no todos los jueces, pues el que había actuado como ponenente, asistiendo a los interrogatorios de las pruebas, discrepó al no considerarlo extemporáneo, razón por la que fue sustituido como ponente y hubo de emitir un voto particular, como consta también en autos. Si necesita que le amplíe cualquier extremo, quedo a su disposición para ello. Para la documentación adicional de los casos, le ruego que solicite copia de los contenciosos administrativos nº 1028/2004 y nº 511/2007 que se siguieron en la sección 3 de la Sala de lo contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional. Si necesitara autorización del demandante, que soy yo, desde este mismo momento la tiene.
Aparte de denunciar estos hechos que entiendo punibles, quiero comprobar fehacientemente si eso que nos dicen de que vivimos en un estado de derecho es cierto o no y hasta qué punto, para poder también decirlo públicamente. Un amigo abogado me dice que no sea iluso y que no me crea que vivimos en un estado de derecho, a lo que le digo que, de ser cierto lo que dice, debe ser porque no lo denunciamos y no lo exigimos, empezando por él mismo y otros abogados, que tienen un buen negocio en las reclamaciones que luego no van a ningún puerto, con una justicia lentísima y colapsada, y es posible que tenga razón porque, si realmente hubiera Justica –note que en esta ocasión la escribo con mayúsculas- y los responsables de los abusos hubieran de responder realmente a la responsabilidad que asumen, seguramente no tendría que haber tantas denuncias pues los responsables no se atreverían a cometer los abusos de poder que cometen y que suelen quedar impunes, generalmente por la prescripción o la desidia. De cualquier forma, como considero que el que podamos conseguir un estado de derecho de hecho depende de que lo exijamos a los responsables, como Usted mismo, es por lo que le escribo.
De todo lo anterior se desprende que la piedra angular de estos y de muchos de los abusos que padecemos en nuestras universidades, reside en la confidencialidad de los informes de expertos. Así lo hacen la ANECA (Agencia Nacional de evaluación de la calidad y acreditación), dependiente del Ministerio de Educación, y la ANEP (Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación. Por ello, le pido que actúe en contra de estas actuaciones pues la legalidad vigente establece que los ciudadanos, en sus relaciones con las Administraciones Públicas, tienen derecho a conocer, en cualquier momento, el estado de tramitación de los procedimientos en los que tengan la condición de interesados, a obtener copia de documentos contenidos en ellos, y a identificar a las autoridades y al personal de las Administraciones Públicas bajo cuya responsabilidad se tramitan los procedimientos, incluidos quienes le emitan los informes. Esta práctica puede incluso llegar a ocultar una presunta malversación de fondos públicos, por las irregularidades en las concesiones, que son millonarias.
Resulta, además, llamativo que esta confidencialidad sólo se mantenga hasta que haya una intervención judicial pues me consta por experiencia que los jueces no entienden de confidencialidad en este tipo de informes y consideran un abuso de poder ocultarse en el anonimato, además de una patente de corso para la arbitrariedad y la posible creación de mafias.
Por otro lado, dada la funcionalidad de los informes, es condición necesaria de su eficacia que sean realizados por personas competentes en las materias en las que se permiten opinar. La omisión de su identificación imposibilita por completo toda labor de crítica hacia esas personas cuyos juicios de valor pueden perjudicar a los interesados, quienes quedan entonces indefensos ante semejante arbitrariedad, prohibida taxativamente por nuestra Constitución (artículo 9.3). Según entiendo, es un abuso de las instituciones que practican esa confidencialidad en los informes y resulta desproporcionado que sólo con la intervención de los jueces se pueda romper esa confidencialidad.
Mi intención última con estas denuncias es acabar con algo que entiendo que es ilegal de por sí, pero bastante extendido en los Ministerios de Educación y Ciencia e Innovación, los informes confidenciales, tras los cuales se esconde, por lo que he documentado en mi Área, una gran corrupción, y, si se extrapola al resto, seguramente sería escandaloso lo que podríamos encontrar investigando sobre el tema, por lo que le ruego que requiera a las autoridades correspondientes que se acabe de una vez por todas con los informes confidenciales, de forma que los autores de los mismos se responsabilicen de sus juicios en relación con lo/s informado/s.
Desde mi punto de vista, el problema de los I+D+I en España no es sólo que se haya de dedicar más dinero a este capítulo, sino que se gestione con una mayor transparencia sus concesiones, pues la utilización de los informes confidenciales consiguen una opacidad que favorece que, por lo que he comprobado, haya una importante corrupción.
A la espera de sus actuaciones, reciba un atento saludo de
Jorge Lirola Delgado

20/5/11

Ampliación de la denuncia al Fiscal de Almería

He presentado una ampliación de mi denuncia al fiscal y éste ha fijado una fecha para recibirme. Os reproduzco el texto que he presentado:
AL FISCAL JEFE DE ALMERÍA
Ilmo. Sr. D. Antonio Pérez Gallego
Jorge Lirola Delgado, mayor de edad, DNI 27.494.505-Y, Profesor Titular de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Almería, con domicilio a efectos de notificaciones en este procedimiento en 04008 Almería, calle al-Andalus, 9, ante la Fiscalía de Almería comparezco y como mejor proceda en derecho, DIGO:
Que mediante el presente escrito quiero poner en su conocimiento una serie de hechos y de circunstancias en relación con la DENUNCIA presentada por quien suscribe el día 4 de mayo, que son:
Primero.- El día 5 de mayo quise celebrar una rueda de prensa en el Seminario del Departamento para dar cuenta a la prensa de la denuncia que realicé el día anterior. Antes de las 12 horas, que era la señalada, se presentó un guardia de seguridad, del que puedo facilitarle la identificación si lo cree pertinente, pues tomé nota, e indicó a los periodistas que iban llegando que si no tenían el carnet de Universitas habían de abandonar el recinto de la Universidad. Así se lo puede acreditar uno de los periodistas (Miguel Martín Alonso, de Teleprensa). La orden, según me informó el guardia de seguridad había sido dada por José Guerrero, Vicerrector de Estudiantes. Otro de los guardias de seguridad, que llegó con posterioridad, al que igualmente puedo identificar, traía la orden de que se necesitaba la autorización del Gabinete de Prensa para celebrar el acto y que, al no tenerla, no se podía celebrar, ni dentro ni fuera del Seminario y, aunque le pedí que me dijera dónde está escrito que sea así y con qué competencia actúa de ese modo el Gabinete de Prensa y por delegación de que autoridad u órgano, no supo contestarme y, aunque le pedí que se lo transmitiera a su superior y éste contestara, tampoco me consta que lo hiciera.
Segundo.- El día 5 de mayo, el Rector, D. Pedro Molina García, remitió a todo el personal de la Universidad (listas PDI, PAS, ALUMNOS) un comunicado, que le adjunto (doc. 1) en el que indica textualmente que “la Fiscalía determinará el archivo de esta falsa denuncia”. En lugar de ponerse a disposición suya para declarar y pedirle que llegue al fondo de la denuncia, exigiendo las responsabilidades correspondientes (a mí por formular una falsa denuncia, o al él, si comprueba que tiene respaldo), hace la anterior manifestación que, cuando menos es de gran temeridad, pues no consta que haya investigado los hechos que le denuncié, quizá porque ya los conocía, al estar implicado. De cualquier forma, por acción o por omisión, en ese punto creo que ha actuado de forma corrupta y es posible que, como dice el refrán, piensa el ladrón que todos son de su condición o adaptado a este caso, cree el corrupto que todos somos corruptos. Yo, por mi parte, confío en su profesionalidad y en que Usted sí investigará todos y cada uno de los hechos, antes de pronunciarse sobre los mismos, con total independencia, en cumplimiento de sus funciones de “promover la acción de la Justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la Ley, de oficio o a petición de los interesados”. En ese sentido, vuelvo a ponerme a su disposición para que me tome declaración y me pregunte cuantos extremos crea oportunos para esclarecer todos los hechos, de forma que pueda cumplir diligentemente con su trabajo, para el que todos los ciudadanos le pagamos.
Tercero.- Ese mismo día, procedí a la contestación directa al Sr. D. Pedro Molina, rogándole que enviara mi respuesta a las mismas listas de PDI, PAS y ALUMNOS, a las que él tiene acceso y yo no, y ello fundamentalmente por su alusión a mis poco méritos académicos y entender yo que me asiste el derecho de réplica por alusiones personales que, además no venían al caso de mi denuncia. No ha accedido a mi petición. En mi contestación, enviada con posterioridad sólo a algunos miembros de la Universidad, a los únicos a los que he tenido acceso, podrá contrastar otros extremos a los que aludo (doc. 2).
Cuarto.- Como hago habitualmente cuando organizo algún acto en la universidad (conferencia, jornada, seminario, etc.), solicité para el día 12 de mayo la asignación de un espacio (Sala de Grados del Edificio C) con el fin de realizar una charla-coloquio con el tema “Corrupción en la Universidad”. Le adjunto copia (doc. 3). A diferencia de lo ocurrido en otras ocasiones, me pusieron problemas y me explicaron que debía autorizarla, personalmente, Dña. Isabel María Román Sánchez, Vicerrectora de Infraestructura, sin que éste sea el protocolo habitual. Ésta me pidió que le indicara dentro de qué programación estaba prevista, y que la petición debía ser suscrita por el órgano que programe dicha actividad (doc. 4). Y así lo hice (doc. 5), cumpliendo todos los requisitos que me habían impuesto, con tiempo suficiente. Inexplicablemente, la autorización no fue concedida y el Jefe del Servicio de Contratación, Patrimonio y Servicios Comunes, D. Siricio Ramírez Martínez, dio orden a Conserjería del edificio C de que no me fuese entregada la llave de la Sala solicitada mientras que no llegase la autorización de la Vicerrectora Isabel María Román, que no llegó, sin que yo sepa por qué. A la charla-coloquio, que celebramos en el Seminario, que estaba desocupado, asistió el Inspector de Servicios, D. Antonio Cañadas, al parecer enviado por D. Pedro Molina García. Dado que me confirmó que estaba en horario laboral, le pedí a D. Antonio Cañadas que tomara nota de las disfunciones que se están produciendo en la Universidad de Almería por acción o consentimiento de Pedro Molina, con objeto de que cumpla con sus funciones y mejoren ciertos servicios, entre ellos el suyo, en el que me consta que ha tapado diversas reclamaciones, sin que mostrara interés por hacerlo, sino que sus intervenciones fueron en el sentido de tratar de desacreditarme, como los numerosos testigos presentes pueden confirmar. En uno de los documentos que repartí en la charla se puede comprobar como en mi escrito de fecha de 7 de febrero mencionaba a los miembros de la Comisión que D. Pedro Molina nombró con posterioridad el 4 de abril y no es porque me comunicara el Rector a quién iba a nombrar, sino porque eran las personas con las que muy anteriormente se había puesto en contacto Dña. Luisa M. Arvide, una de las aspirantes a la plaza, como le indiqué a D. Pedro Molina.
Quinto.- Desde hace unos días, estoy compartiendo con otros compañeros de las universidades de España y parte del Extranjero mi denuncia, interesándose muchos de ellos, incluso aquellos a los que no tengo el placer de conocer, por ella, dándome ánimo para continuar, pues consideran que es importante establecer un referente positivo en la lucha contra la corrupción universitaria que, según me comentan, parece estar bastante extendida. Además, me piden que les informe de cómo progresa el tema, razón por la que le solicito el acceso al expediente completo de toda la denuncia, incluidas sus actuaciones, al creer yo también importante que tenga difusión este caso, como garantía de transparencia, respeto a la legalidad y el cumplimiento de nuestras responsabilidades como ciudadanos y profesionales en el desempeño de nuestra función pública, para la que nos pagan los ciudadanos.
Por lo expuesto,
SUPLICO A LA FISCALÍA DE ALMERÍA que, teniendo por presentado este escrito junto con los documentos adjuntos, se sirva admitirlo y añadirlo a la DENUNCIA interpuesta anteriormente.
OTRO SÍ DIGO: Otro mundo es posible. Sí, pero sólo si lo exigimos y ayudamos a construirlo nosotros mismos, sin dejar nuestro futuro en mano de trapicheantes.
Por ser de Justicia, que se pide en Almería a 18 de mayo de 2011.
Jorge Lirola Delgado
http://www.youtube.com/watch?v=8bwlbfvd9oE

18/5/11

Pedro Molina, rector corrupto

Quiero difundir el siguiente mensaje entre el mayor número de personas, especialmente porque en la charla-coloquio sobre "Corrupción en la Universidad", para la que nos puso impedimentos Pedro Molina de forma que no se pudiera celebrar, se puso de relieve que un gran número de personas dentro de la Universidad tienen miedo a represalias por parte de Pedro Molina y su entorno (Pepe Guerrero, Antonio Cañadas,...). De hecho, Pedro Molina envió a la charla a Antonio Cañadas, actual Inspector de Servicios, no para que tomara notas de las disfunciones que estuvimos comentando en la charla-coloquio, entre las que estaban precisamente el Inspector de Servicios y el Defensor Universitario, que son utilizados por Pedro Molina para reprimir a los denunciantes, sino para tratar de amedrentarnos, aunque su estrategia no surtió efecto y la gente empieza a perder el miedo y empieza a sentir la necesidad de exigir responsabilidades a los corruptos.
Yo, Jorge Lirola Delgado, Profesor de Estudios Árabes e Islámicos, por todos los hechos que he podido documentar, considero que Pedro Molina García, actual rector de la Universidad de Almería, es un rector corrupto, que ha mentido, ha prevaricado, que encubre irregularidades, intenta coaccionar y comete abuso de poder.
En un comunicado que envió a toda la comunidad universitaria de Almería, Pedro Molina García se mostraba seguro de que "la Fiscalía determinará el archivo de esta falsa denuncia". Por mi parte, estoy seguro de que la Fiscalía cumplirá con su obligación de investigar y comprobar la veracidad de mi denuncia, tomando declaración a todos los implicados y comprobando los hechos denunciados, con independencia y sin injerencia de autoridades como el propio rector, y actuará en consecuencia, exigiendo las correspondientes responsabilidades ante mi denuncia. Mañana tengo la intención de aportar al Fiscal Jefe de Almería nueva documentación sobre el caso, expresándole mi deseo de que me facilite, tras su trabajo, el expediente, para darle la máxima difusión, como garantía de transparencia, legalidad y responsabilidad.
Estoy poniendo los hechos en conocimientos del mayor número posible de compañeros de otras universidades, tanto nacionales como internacionales. Muchos de ellos me cuentan otros posibles casos de corrupción universitaria y piensan que ésta está bastante extendida. Es por ello por lo que creo que es muy necesario establecer un buen precedente que dé confianza a quienes trabajan por denunciar casos para tratar de desarraigar este gran mal que padecemos.
No nos merecemos en la Universidad de Almería, donde trabajamos un gran colectivo de personas, que nos esforzamos día a día, para dar lo mejor de nosotros mismos, a un rector corrupto que nos gobierne. En el resto, por supuesto, tampoco. Información sobre mi denuncia la podéis ver en los siguientes videos de youtube: http://www.youtube.com/watch?v=8bwlbfvd9oE http://www.youtube.com/watch?v=CrSjWZ0U3IM http://www.youtube.com/watch?v=6fRt_xvtsqo

7/5/11

Denuncia presentada al Fiscal de Almería

El miércoles 4 de mayo, dentro de las acciones judiciales y extrajudiciales que he emprendido, he comparecido, por voluntad propia y a título particular, ante la Fiscalía Provincial de Almería y he presentado denuncia al Ilmo. Sr. D. Antonio Pérez Gallego, Fiscal Jefe de Almería, contra el Excmo. Sr. D. Pedro Molina García, actual Rector de la Universidad de Almería, y otras personas, por considerar que han prevaricado y/o pueden estar cometiendo otros delitos.
Reproduzco el texto que he presentado.
AL FISCAL JEFE DE ALMERÍA Ilmo. Sr. D. Antonio Pérez Gallego
Jorge Lirola Delgado, mayor de edad, DNI 27.494.505-Y, Profesor Titular de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Almería, con domicilio a efectos de notificaciones en este procedimiento en 04008 Almería, calle al-Andalus, 9, ante la Fiscalía de Almería comparece y como mejor proceda en derecho, DICE:
Que mediante el presente escrito y conforme a lo establecido en los artículo 101, 105, 264 y 266 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y 5.1 del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal, viene esta parte a formular DENUNCIA ante la Fiscalía de Almería, conforme a los siguientes
HECHOS
Primero.- Esta parte ha tenido conocimiento de distintos hechos relacionados con la convocatoria de una cátedra en la Universidad de Almería que, a su juicio, ponen de manifiesto un presunta prevaricación por parte del actual Rector, D. Pedro Molina García, y del anterior Rector accidental, D. José Luis Martínez Vidal, por un lado, y de un concierto delictivo entre funcionarios de la Universidad de Almería y otros de otras universidades para que una determinada persona obtenga una cátedra de forma ilegal, lo que podría evidenciar una presunta corrupción que atañe muy especialmente a autoridades de la Universidad de Almería.
Independientemente de que en una querella contra la Directora de la ANECA, Dña. Zulima Fernández, los miembros de una Comisión de la misma, y los informantes confidenciales, cuyos nombres se ignoran por el momento, se sustanciarán otros hechos que bien pudieran tener relación con los aquí denunciados, lo que, de confirmarse, demostraría que la corrupción es mayor de lo que, en un principio, podría pensarse, interesa ahora a esta parte centrarse en unos factos concretos ocurridos en la Universidad de Almería.
Segundo.- En la convocatoria de cualquier plaza de Personal Docente e Investigador funcionario en la Universidad de Almería, se han de aplicar los Estatutos vigentes, que dicen, en su artículo 104, en relación con las comisiones que han de juzgarlas: 1. Los concursos serán resueltos por una Comisión con la siguiente composición: a) Un Presidente, que será un catedrático de universidad que cuente con dos o más periodos de actividad investigadora evaluados positivamente, designado por el Rector. b) Dos vocales, propuestos por el Consejo de Departamento de entre sus profesores, del área de conocimiento a que corresponda la plaza convocada o, en su defecto, de un área afín ... La propuesta se basará en criterios objetivos, debiendo recaer preferentemente en aquellos profesores cuyos currículos sean más acordes con el perfil de la plaza, y deberá ser aprobada por el Consejo de Gobierno.
2. En caso de imposibilidad de nombrar a los miembros de la Comisión previstoe en la letra b) del apartado anterior, el Departamento podrá proponer a profesores de otras universidades que cumplan los requisitos señalados.
Pues bien, en el caso de la cátedra convocada de Estudios Árabes e Islámicos, al menos, no ha sido así y no se han aplicado los Estatutos. En la reunión del Consejo de Departamento de Filología, celebrada el día 28 de septiembre de 2010, se aprobó la solicitud de una plaza correspondiente al cuerpo de Catedráticos de Universidad, área de Estudios Árabes e Islámicos, pero en lugar de aprobarse la propuesta de dos vocales, siendo uno el catedrático del Área, D. Javier Aguirre Sádaba, fue solo uno y no dos, no contando con el Catedrático mencionado. Se ha vulnerado así lo que establecen los Estatutos de la Universidad de Almería.
Además, la propuesta de un vocal titular y otro suplente, así como el perfil, habían sido propuestos por Dña. Luisa M. Arvide Cambra, una de las candidatas a la plaza, como el Director del Departamento, D. Juan Luis López Cruces, puede confirmar, si bien éste ahora parece desdecirse de que el vocal fuera propuesto por Dña. Luisa M. Arvide Cambra, por lo que asistentes a la reunión, como D. Javier Aguirre Sádaba, podrán testificar que D. Juan Luis López Cruces afirmó en la reunión que el vocal fue propuesto por Dña. Luisa M. Arvide, que tiene la intención de presentarse a la plaza.
Tercero.- A esta parte le consta que Dña. Luisa Arvide había hablado previamente con D. Javier Aguirre Sádaba sobre el tema de la convocatoria, al enterarse de que quien suscribe había solicitado la habilitación para poderse presentar a la cátedra, con la intención de conocer si D. Javier Aguirre, que había de estar, según los Estatutos de la Universidad, en el Tribunal, tenía intención de darle su voto en el acto de oposición, sin que éste manifestara que esa fuera su intención, razón por la que no lo propuso, con la connivencia del Director del Departamento, D. Juan Luis López Cruces. Quien suscribe le solicita expresamente que confirme si así ocurrieron estos y el resto de los hechos.
Cuarto.- También consta al abajo firmante que Dña. Luisa Arvide se presentó ante D. Emilio Molina López, Catedrático de la Universidad de Granada, y lo instó a que fuese el presidente del tribunal de la cátedra a convocar, propuesta que es la que ha de hacer el Rector de la Universidad de Almería, según los Estatutos en vigor, pero aquel finalmente no aceptó. Me consta igualmente que Dña. Luisa Arvide habló, en relación con el tribunal, con los catedráticos D. Alfonso Carmona González, de la Universidad de Murcia, y con D. Francisco Franco Sánchez, de la Universidad de Alicante, que han sido finalmente propuestos por D. Pedro Molina García. Así me lo reconocieron ellos mismos a principios del mes de octubre durante el Simposio de la Sociedad Española de Estudios Árabes celebrado en Teruel, de lo cual existen testigos. Creo que también Dña. Luisa Arvide ha hablado o se ha puesto en contacto, directa o indirectamente, con Dña. María Jesús Viguera Molíns, catedráticoa de la Universidad Complutense de Madrid, y con Dña. María Arcas Campoy, de la Universidad de La Laguna de Tenerife, así como con D. Josep Puig Montada, de la Universidad Complutense de Madrid, y D. Luis Bernabé Pons, de la Universidad de Alicante, resultando que todos ellos van a constituir el tribunal que juzgará la plaza de catedrático de Estudios Árabes e Islámicos convocada por la Universidad de Almería. Con objeto de que pueda Usted contrastar los hechos con cada una de las personas a las que me he referido, le indico sus señas profesionales:
Siguen las señas.
Quinto.- Con fecha 22 de octubre de 2010 quien suscribe interpuso recurso ante el Rector de la Universidad de Almería contra la aprobación de la solicitud de la plaza ya citada y la propuesta de un vocal y otro suplente, explicitando que no se estaban aplicando los Estatutos de la Universidad de Almería, al tiempo que le denunciaba los hechos ya citados en relación con que una de las personas que se iba a presentar a la plaza iba a elegir al tribunal que ha de examinarla (documento nº 1).
Sexto.- Con fecha de 20 de enero de 2011, la Secretaria General de la Universidad de Almería, que debe ser garante de la legalidad en la Universidad, Dña. María Luisa Trinidad García, aunque quien suscribe entiende que debe estar implicada en el concierto delictivo, dio traslado a esta parte de la resolución del Rector Accidental, D. José Luis Martínez Vidal, en la que desestimaba mi recurso (documento nº 2), fundamentando dicha desestimación en que en la Universidad de Almería no se aplican los Estatutos de la propia Universidad, sino un reglamento, de rango inferior a los mismos, supuestamente tras la ley orgánica 4/2007 de Universidades. Es muy llamativo que esa ley no resulte contradictoria con los Estatutos de la Universidad de Almería en el punto que esta parte denuncia y, aún en el supuesto de que lo hubiera sido, debía haber llevado a la modificiación de los Estatutos, lo que no ha sido así. De hecho, en la reciente propuesta de modificiación de los Estatutos, aprobada ya por el Claustro universitario este mismo año, este punto no está incluido en dicha propuesta, pues como se ha dicho, no existe contradicción alguna, por lo que la resolución es, al entender de quien suscribe, claramente injusta y, por lo que se verá a continuación, a sabiendas de sus injusticia.
Séptimo.- Nuevamente, el 7 de febrero de 2011, esta parte se dirigió por escrito al Rector, en este caso D. Pedro Molina García, reiterando la denuncia de que Dña. Luisa Arvide quiere ser la que proponga a los miembros del tribunal, solicitando que se comprueben los hechos, y solicitando que se cumplan los Estatutos de la Universidad de Almería en la convocatoria de la cátedra de Estudios Árabes e Islámicos y explicitaba que “de continuar aplicando dicho Reglamento en lugar de los Estatutos en el punto concreto que he planteado, entedería que Usted, D. Pedro Molina García, como Rector, puede estar incurriendo en una supuesta resolución injusta a sabiendas, es decir, prevaricación, lo cual estimo que sería de extrema gravedad” (documento nº 3).
Octavo.- Al anterior escrito, el día 1 de marzo de 2011 contestó la Secretaria General, Dña. María Luisa Trinidad García, indicando que no procedía (documento nº 4), a lo que esta parte respondió, tanto al Rector, D. Pedro Molina García (documento nº 5) como a la Secretaria General, Dña. María Luisa Trinidad García (documento nº 6), insistiendo en que podría tratarse de una resolución injusta a sabiendas de su ilegalidad y reiterándole que investigara los hechos denunciados relativos a que la Profesora Arvide había propuesto a los miembros del tribunal.
Noveno.- En Consejo de Gobierno de la UAL celebrado el 4 de abril de 2011 se aprobó la convocatoria de la plaza, con la siguiente composición del tribunal titular: Presidente: Alfonso Carmona González. Vocales: María Jesús Viguera Molíns y Josep Puig Montada. Suplentes: Presidente: Francisco Franco Sánchez. Vocales: María Arcas Campoy y Luis Fernando Bernabé Pons (Documento nº 7). Se consumó así la ilegalidad de no cumplir los Estatutos de la Universidad de Almería, al proponer únicamente el Departamento a un vocal y el resto el Rector y el Consejo de Gobierno. También es importante observar cómo los miembros designados son los mismos que había denunciado esta parte, previamente, como personas con las que había entrado en contacto Dña. Luisa Arvide para que formaran parte del Tribunal (en el escrito del 7 de febrero de 2011 se mencionan todos), sin que el Rector, D. Pedro Molina, hubiera querido investigar la veracidad de la denuncia que quien suscribe le formuló con reiteración. Al contrario, su reacción ante la denuncia de esta parte y la divulgación que se ha hecho de la misma ha sido solicitar al Inspector de Servicios, D. Antonio Sánchez Cañadas, el inicio de información reservada sobre las actuaciones de quien suscribe (Documento nº 8). Así pues, no sólo no responde a la denuncia, a través de una investigación de la misma, sino que trata de reprimir al denunciante. Esta parte entiende que ello podría constituir asimismo un acto delictivo que Usted, como experto jurista, podrá, sin duda, calificar.
Diez.- Los hechos los considero muy graves pues, además, pueden suponer un intento por parte de D. Pedro Molina García de controlar los resortes de poder en la Universidad de Almería a través de las cátedras, razón por la que es posible que quiera aplicar un reglamento, de rango inferior, en lugar de los Estatutos vigentes, pues aquel le permite nombrar a dos miembros del Tribunal, en lugar de uno, de forma que la persona que obtenga la cátedra ha de contar con el beneplácito del Rector. No obstante, en este caso concreto ha sido con la confabulación de una de las personas que se va a presentar a la cátedra, que ha sido la que ha hablado con los posibles miembros del tribunal. Según comentó el Director del Departamento, este procedimiento es bastante usual en esta y otras universidades, por lo que, de ratificarse él y ser realmente así, la corrupción podría estar muy generalizada en las universidades españolas, si bien sin llegar al extremo de la corrupción que entiendo que está aplicando D. Pedro Molina García, pues éste llega incluso a dejar de aplicar los Estatutos de la propia universidad.
Once.- Además, a D. Pedro Molina García, y a distintas instancias de la Universidad, les consta la existencia de un elevado número de reclamaciones presentadas por alumnos contra la Profesora Dña. Luisa Arvide desde el año 1994 hasta el presente, que han sido ocultadas sin ser resueltas, pudiendo parecer ahora que se pretende premiar, a través de la concesión de una cátedra, las disfunciones producidas en la actividad docente de la Profesora Arvide que, reitero, han sido tapadas, fundamentalmente, por los diferentes Directores del Departamento, Rectores e Inspectores de Servicio. A este respecto, le solicito que, a su vez, requiera al Rector de la Universidad, D. Pedro Molina García, que le facilite la documentación que consta en los archivos de la Universidad al respecto, en el caso de que no le parezca suficientemente probada la presunta prevaricación de D. Pedro Molina García. Por mi parte, le puedo facilitar gran parte de esa documentación por constarme fehacientemente.
Por lo expuesto,
SUPLICO A LA FISCALÍA DE ALMERÍA que, teniendo por presentado este escrito junto con sus copias y documentos adjuntos, se sirva admitirlo y tener por interpuesta DENUNCIA por los hechos indicados en el mismo, procediendo a abrir la correspondiente investigación sobre dichos hechos y sobre la participación en los mismos de las personas que se han indicado en este escrito o cualquiera otras que, a la vista de la investigación de la Fiscalía, aparecieran como posibles responsables de hechos delictivos y, tras reclamar a la Universidad de Almería las copias de los documentos y realizar los interrogatorios oportunos a los testigos, proceda a remitir lo actuado al órgano jurisdiccional para el caso de entender la Fiscalía que los hechos aquí denunciados pudieran ser constitutivos de infracción penal.
OTRO SÍ DIGO: Otro mundo es posible. Sí, pero sólo si lo exigimos y ayudamos a construirlo nosotros mismos, sin dejar nuestro futuro en mano de trapicheantes.
Por ser de Justicia, que se pide en Almería a 4 de mayo de 2011.
Jorge Lirola Delgado

6/5/11

Antecedentes de la cátedra de árabe de Almería (3) Reclamación del '94

Voy ya con la primera reclamación que me consta. Corría el año '94. Yo llevaba poco tiempo en la Universidad de Almería y, en una asignatura, Luisa Arvide daba la teoría y yo las prácticas. Como no había ningún tipo de posible coordinación, lo cual denunciaba yo, como podréis leer en algunos de los escritos adjuntos, en mi caso me dedicaba a dar las prácticas como clases de conversación en árabe, a falta de un lector que no teníamos. Ese curso eran tres chicas que os puedo garantizar que les hice trabajar bastante, pues tenían interés y al ser pocas personas y haber un contacto más directo se volcaron en la asignatura. Suele ocurrir. En junio tocaba hacer el examen, un formalismo pues habíamos trabajado durante todo el año, aunque a mí me gusta aprovechar hasta los exámenes para aprender, pues los suelo hacer de forma dinámica e interactiva. Mis calificaciones fueron: una matrícula de honor y dos sobresalientes. Luisa entregó el acta con sus notas (un aprobado y dos suspensos), ignorando las mías. Al menos no se atrevió a suspender a una de las mejores alumnas que yo al menos he tenido. Lo puse en conocimiento de distintas instancias, entre ellas el Decano (Documento D_6). Por su parte, las alumnas, no conformes con las calificaciones, presentaron una reclamación (Documento D_8).
Yo me tuve que ir a Marruecos a hacer un curso que ya tenía concertado y unas gestiones para el Legado Andalusí que me había encargado María Jesús Viguera. Ella seguramente lo recordará. Compré tinteros tradicionales que después se utilizaron en exposiciones del Legado Andalusí del '95 y alguno me consta que se lo quedaron algunas personas. Iba yo de zoco en zoco buscando duwaya-s que tuvieran aspecto de antiguos. Recuerdo también que me entrevisté con Saad al-Yadir, un iraquí que trabajaba para el rey de Marruecos y que tenía una importante colección de objetos de plata, porque el Legado quería algunos para las exposiciones que había planificado). A mi vuelta me encontré con que el director del Departamento me pedía un informe y se lo remití (D_14). Y me fui a hablar con el Secretario General de la Universidad. Me quedé de piedra cuando empezó a amenazarme con que dejara estar las cosas si no quería que me abrieran un expediente, insinuando que yo había cometido anomalías y estaban dispuestos a pasarlas por alto, sin querer decirme cuáles. Podéis ver mi reacción en mi escrito (D_16). Parecía obedecer a las acusaciones que Luisa Arvide había hecho contra mí en un informe suyo (D_12). Lógicamente, al tener conocimiento de esas acusaciones, le solicité al Presidente de la Comisión Gestora, que hacía de Rector, que investigara todo y lo aclarara, para que no existiera la más mínima duda (D_25).
No quisieron aclarar nada ni contestaron a la reclamación de las alumnas, ni dejaron que accediera al acta de la asignatura en la que yo quería poner las notas de las que me responsabilizaba. El decano, Pepe Guerrero, ahora vicerrector, en plan chanchullero, me decía que no me preocupara que iba a traer a unas personas (Alfonso Carmona, Victoria Aguilar y Antonio Morales) y les iban a poner un notable. Vaya chanchullo, ¿no, Alfonso Carmona?
Examinaron a las dos chicas que Luisa había suspendido, que debían de estar más que desconcertadas, pues no le habían constestado a la reclamación ni sabían con quién se tenían que examinar y de qué exactamente (no se si los del Tribunal miraron "el programa docente defendido en mis oposiciones (habla Luisa Arvide) a Profesor Titular ... ante ilustres arabistas"), con las lindenzas, además, que les dedica Luisa a las alumnas en su escrito (D_24) de que "por cierto han suspendido también otras asignaturas y han tenido un bajo rendimiento académico en las materias restantes y, sin embargo y curiosamente, no han presentado queja alguna en esos casos". ¡Qué delicadeza con unas personas que, por lo que a mí me consta, se habían volcado bastante en la asignatura y les debió de afectar mucho el tratamiento que recibieron para el rendimiento en todos los exámenes! Y lo más grave es que al final, Ana, la chica que más sabía (una de las mejores alumnas que he tenido, como decía, que hacía inglés y árabe al mismo tiempo sin faltar a las clases de una y otra asignatura, con sumo interés, y que si pensaba seguir sus estudios de árabe se le debieron de quitar todas las ganas, con un buen expediente pues era una muy buena alumna, que se merecía una matrícula), acabó con menor nota que las demás, porque lo que hicieron fue una auténtica chapuza y no se pudo presentar al examen al estar aprobada. ¿Recuerdas todo aquello, Alfonso? Tuvieron que ir hasta a urgencias por problemas estomacales, no de las alumnas, que debían también de tenerlos, sino de uno de los miembros del tribunal. Me ahorro más detalles de lo vergonzoso del asunto.
En próximas entregas me referiré al montón de reclamaciones que han ido siguiendo año tras año, salvo, curiosamente, cuando pude ser director del Departamento unos años para demostrar que es más fácil hacer las cosas bien que mal, pues este último caso acarrea más trabajo a la larga. Aviso que la mejor de todas es cuando Luisa suspendió a un chico marroquí que, indignado, presentó una reclamación y constituimos un tribunal para revisar su examen (yo ejercí de secretario). La verdad es que a la vista del examen era para suspender a la examinadora, que no sabía que al-sawma`a significa alminar y se lo consideró mal, entre otros numerosos aciertos que desempolvaré para conocimiento de los que han de juzgar los méritos de la aspirante a cátedra. También me referiré a la anterior convocatoria de la cátedra, de cómo no se pudo celebrar la primera vez porque renunciaron varias personas, con elegantes presiones por parte de miembros de la universidad de Almería. En la segunda convocatoria, María Jesús Viguera, que también estaba en la primera y ahora en la del 2011, renunció, como también hicieron otros. Entonces estaba menos justificada que ahora, ¿no crees, María Jesús? Explicaré mi contencioso, por qué lo presenté y cómo se resolvió, etc., etc.
Creo que es bueno recordar, para no olvidar, y aprender. Lo haré dentro de un tiempo, pues ahora necesito concentrarme y culminar las denuncias al fiscal (os daré cuenta más adelante de ellas) y también estoy preparando unos guiones para dos videos que pueda colgar en youtube. Uno será "Crónica de un escándalo anunciado" y otro "La forja de una cátedra". Espero que sean bastante didácticos e ilustrativos. La cátedra de árabe de Almería va a dar mucho juego y creo que va a servir para bastante. Al menos nos divertiremos.

Antecedentes de la cátedra de árabe de Almería (2): Antes de la reclamación del '94

Voy a detenerme en la primera reclamación que me consta que se presentó en relación con la persona a la que, como premio, le sacaron una cátedra en 1995/6, sin éxito, y 15 años después vuelven a ello, con un amplio currículo en denuncias que les habrá ocultado al tribunal de la Aneca y también al que tendrá que juzgar la cátedra (Alfonso Carmona, María Jesús Viguera y Josep Puig). Bueno, hasta cierto punto, pues al Presidente de este último tribunal, Alfonso Carmona, le consta la primera denuncia, aunque creo que no tiene mucha información de todo lo que pasó, por lo que en la próxima entrega reproduciré documentación sobre esa reclamación para que, tanto él como el resto de los miembros, estén bien informados, de forma que actúen como les dicte su conciencia. Antes, quiero explicar el ambiente que se respiraba previamente.
Al llegar yo como profesor a Almería, estábamos solo nosotros dos en el Departamento de Árabe (Luisa Arvide y quien suscribe). A ella la había tenido yo de profesora, sólo unos meses, cuando vino a ocupar la plaza de Emilio Molina en Almería, y había podido experimentar directamente los tratos vejatorios que infringía a los alumnos. Mis compañeros de curso, con los que sigo manteniendo relación y que se dedicaron también al árabe, pueden dar fe de ello, aunque no están en esta lista. Yo tuve suerte, pues me puso buena nota, aunque lo que hacíamos en clase era traducir unos textos que entonces me parecían extrañísimos y que ahora sé que son de "jawass", lo que ella investigaba y publicaba. No es que quisiera aprovecharse de nuestras traducciones, pues eran más particulares todavía que los textos, dado que estábamos en una fase inicial de aprendizaje del árabe y difícilmente alcanzábamos a comprender de qué iba aquello. La verdad es que eran textos que nos quitaban las ganas de continuar con el árabe a los que estábamos empezando. Menos mal que ya nos habían despertado el interés por el árabe Elena Pezzi y Emilio Molina, pues si no, seguramente, habríamos optado por otra filología al tener que elegir la especialidad.
Cuando volví a Almería, como profesor, tras mis estudios primero en Granada y después en Egipto y la beca predoctoral que tuve en Granada, comprendí que Luisa tenía tan alta estima de sí misma que no escuchaba y que había que darle pistas para que llegara a las conclusiones por sí misma, pues si no no había nada que hacer. Un ejemplo. Ella cerraba la puerta de su despacho dentro del departamento en el que estábamos sólo los dos. No era lo que hacían los profesores con los que había estudiado yo y también Luisa, Elena Pezzi y Emilio Molina, época en la que los alumnos respirábamos el ambiente de cordialidad que había entre ellos y nos encantaba asistir a las clases de árabe. El problema es que si Luisa cerraba su despacho, con los diccionarios que tenía dentro, me impedía utilizarlos, por lo que sólo cuando decidí meter igualmente libros que ella utilizaba en mi despacho y cerrarlo con llave acepto el que o dejáramos todos los libros fuera o las puertas estuvieran abiertas para poder tener acceso a los libros del Departamento.
Era la época en la que le hice comprender que los textos que editaba, en realidad seguían estando manuscritos, aunque ahora con su letra, de forma que ella confeccionaba un nuevo manuscrito y, desde mi punto de vista, resultaba más interesante reproducir el manuscrito que editaba (siempre era uno, pues no solía hacer ediciones críticas, aunque hubiese varios manuscritos de la misma obra) que volver a escribirlo de su puño y letra. Le expliqué cómo escribir en árabe con el ordenador. Lamentablemente no me dio tiempo a llamarle la atención sobre que cuando se imprime un negativo en negativo y no en positivo, el manuscrito no tiene la particularidad de estar escrito en tinta blanca sobre fondo negro, como indica en uno de sus trabajos y, sin duda, los miembros del Tribunal podrán leer al juzgar la calidad de sus investigaciones. Y no me dio tiempo pues, al ser nombrada Elena Pezzi profesora emérita, Luisa tensó tanto el ambiente que lo convirtió en estás conmigo contra Elena Pezzi o estás contra mí. Nunca he entendido bien por qué le tenía tanto odio a Elena Pezzi, que era una persona de una excepcional calidad humana y que había sido profesora de ambos, sin que jamás hiciera Elena, que era persona también de una gran bondad, nada contra Luisa, por lo que yo pude observar.
Fue entonces cuando me propusieron ser secretario del Departamento (Departamento de Estudios Lingüísticos y Literarios, que formábamos cuatro áreas. De dos de ellas -Teoría de la Literatura y Sociolingüística- dos miembros pasaron a ser vicerrectores, para organizar unos chanchullos impresionantes, pero esa es otra historia. De las otras, Filología griega y árabe salieron el director y el secretario del departamento. A mí, que siempre me ha parecido desequilibrado y maquiavélico el planteamiento de estás conmigo o contra mí y no tengo nada contra nadie sino, en todo, caso, contra actitudes concretas que mantengan personas concretas, mientras persistan en esas actitudes que pueda yo entender lesivas para mí o para otros, me propusieron ser el secretario y acepté, hasta dimitir tiempo después al ver los chanchullos, y uno de griego fue el director. A Luisa no le debió sentar demasiado bien mi nombramiento, pues pensaba que la nombrarían a ella y su obsesión era, inexplicablemente, que Elena Pezzi no tuviera despacho (hasta su muerte, Elena lo compartió conmigo y para mí fue un auténtico placer disfrutar de su compañía. La recuerdo siempre con su jovial sonrisa).
Lo dejó aquí y seguiré en otro capítulo, ya con la primera reclamación de los alumnos...
Aunque tengo constancia de que Luisa Arvide está en la lista de la SEEA, le envío claramente este mensaje para que pueda ejercer su legítimo derecho a la réplica y a contar su versión de los hechos.