6/9/12

Mensaje enviado a los Rectores de Universidades Españolas antes de su reunión


No contento Pedro Molina, Rector de la Universidad de Almería, con expulsarme como profesor universitario, por el hecho de denunciar públicamente sus tejemanejes para controlar los resortes del poder en la Universidad de Almería, desoyendo a la Junta de Personal Docente e Investigador y haciendo él mismo de juez y parte, al modo dictatorial, no permite tampoco que me matricule en la universidad como alumno. Y para ello recurre a la mentira si es necesario. Le ha mentido al Defensor del Pueblo Andaluz para evitar que actúe. Había mentido anteriormente, entre otros a dos jueces, prestando falso testimonio, lo que es claramente un delito penal. Pero qué más le da sumar la comisión de otro presunto delito más.  Debe sentirse invulnerable y pensar que su actuación quedará impune.

Considero que está causando un gran daño a la imagen de la Universidad de Almería con sus actuaciones y, como miembro yo de la misma (creo que el que merece la sanción es él y no yo), lo denuncio y actúo públicamente, con decisión y contundencia, para que no quede impune y se establezca un mal precedente.

¿No creen Ustedes que está dañando también la imagen de la CRUE, a la que pertenece él y también Ustedes? ¿Piensan hacer Ustedes algo o lo dejarán pasar y compartirán mesa y mantel con un Rector MENTIROSO Y CORRUPTO? Y lo digo bien alto y claro, responsabilizándome de lo que digo.

Jorge Lirola Delgado

Buen análisis de la situación de las universidades españolas


En el siguiente enlace se hace un buen análisis sobre la problemática de la universidad española, realizada por un periodista inglés. En él se refiere a mi caso en la Universidad de Almería, entre otros:
http://www.timeshighereducation.co.uk/story.asp?sectioncode=26&storycode=420782&c=1
La versión en pdf:  http://www.corruptio.com/web/expuvigoplagio/Times_Higher_090812.pdf

También los medios de comunicación de Almería se están haciendo eco de la noticia en los últimos días. Adjunto algunos de los que se pueden encontrar por internet:

http://novapolis.es/index.php/universidad-novaciencia-146/17275-the-times-se-hace-eco-del-caso-lirola-en-un-reportaje-sobre-la-universidad-espanola

http://www.libertaddigital.com/espana/2012-09-05/the-times-habla-de-politizacion-corrupcion-y-nepotismo-en-la-universidad-espanola-1276467637/

http://www.noticiasdealmeria.com/noticia/71602/ALMER%C3%8DA/the-times-habla-rector-ual-reportaje-sobre-politizaci%C3%B3n-corrupci%C3%B3n-nepotismo-universidad-espa%C3%B1ola.html

http://www.telealmerianoticias.es/2012/ual-mala-imagen-de-pedro-molina-en-the-times-que-se-hace-eco-del-caso-lirola-en-un-reportaje-sobre-la-universidad-espanola-74055.html

21/6/12

Campaña “de cojones”


Me ha alegrado ver hoy, cuando estábamos protestando y pidiendo la dimisión del Rector, D. Pedro Molina, a D. Raúl Pérez Guerra, Director del Secretariado de Deportes, con camiseta deportiva, con número a la espalda, el 3, de línea defensiva. Esto es que va bien la campaña y se va a dedicar al deporte en lugar de al derecho administrativo. De hecho, cuando ha venido a comentarme la campaña que le he hecho, esperaba yo que me la calificara en términos jurídicos, pero no, lo ha hecho en lenguaje más de círculos  deportivos, como bien manda su cargo. Me ha dicho y perdón por sus palabras: “Me estás tocando los huevos”. Con ello me ha dado la idea para titular su campaña.


Después también me ha alegrado ver a D. Antonio Sánchez Cañadas, ya cuando me he quedado yo solo para amenizar el Consejo de Gobierno, dándole a la kanaka (cafetera egipcia de café turco) con las cucharas y  gritando “EN VEZ DE RECTOR, ERES UN DICTADOR”. He visto a D. Antonio con cara preocupada. No sé si es porque no puede ahora abrirme un expediente o porque teme que los recortes afecten a su puesto de inspector, con el gustillo que le ha cogido él a eso de reprimir a los profesores que se manifiestan contra la dictadura de D. Pedro Molina. Voy entonces a hacerle una campaña para que se anime, pero lo haré tras leerme su libro “Memoria y dignidad”. Parece que se arrepiente de su pasado y lo oculta, pues no ha dejado ni un ejemplar en las biblioteca de la Universidad ni en la Villaespesa y me está costando encontrar el libro. Tiene que ser duro, cuando uno ya se ha fabricado su currículum a base de reprimir a profesores, que se le descubra un pasado en el que se dedicaba a lo contrario, tiene que ser muy duro de asumir. Su reputación de impertérrito represor de profesores puede venirse abajo y en el fondo hubo un tiempo en que en lugar de perseguirlos exaltaba a los profesores que se habían mostrado críticos con la dictadura.

16/6/12

Campaña a favor de D. Raúl Pérez Guerra para el Secretariado de Deportes

Ante los recortes que tendrá que realizar el Rector de la UAL, D. Pedro Molina García, que habrán de afectar incluso a los numerosos cargos que habían proliferado en los últimos años, espero que no afecte a D. Raúl Pérez Guerra, quien ha actuado disciplinadamente ante los dictados de sus jefes, D. José Guerrero Villalba, el Vicerrector del que depende, y D.Pedro Molina, el Rector.
(Es el más deportivo de la foto, aunque la chaqueta
 despiste un poco; exigencias del trabajo)

Ha tenido que hacer incluso horas extras (no sé si remuneradas) pues le encomendaron la noble e ingrata tarea de ser el secretario en el expediente que me abrieron por trato irrespetuoso con un superior, D. Pedro,  que iba a hacer de juez y parte. Pero él, como muy disciplinado que es, ni contestaba a mis preguntas para que aclarase cuestiones de procedimiento administrativo, de lo que es Profesor Titular. Con su habitual porte estático, se quedaba callado y no contestaba. Méritos, pues, los tiene y sobrados, para que D. Pedro lo recompense manteniéndolo como Director del Secretariado de Deportes, a menos que quiera reforzar los servicios represivos de la UAL, que, sabido es que en las circunstancias que se avecinan, viene muy bien, de forma que pase a potenciar la línea represora, para la que cuenta D. Pedro Molina con D. Antonio Sánchez Cañadas, en la Inspección de Servicios, y con D. Antonio Pulido Bosch, como Defensor Universitario. Uno y otro, en lugar de cumplir con sus nobles cometidos, han reprimido a los denunciantes de irregularidades, por lo que seguro que seguirán al frente de sus puestos, por lo bien que lo han hecho, además, sin necesidad de utilizar material antidisturbios. Les basta con archivar o tirar las denuncias y reprimir a los denunciantes, en lugar de investigar los hechos denunciados y solucionar los problemas que haya.
D. Antonio Sánchez Cañadas

D. Antonio Pulido Bosch

En el caso de D. Raúl Pérez Guerra, a la vista de lo que he comprobado, creo que es mejor que se dedique al deporte que a las clases de Derecho Administrativo. Sin duda, se le da mejor.


11/6/12

Libertad de expresión y de información ( y otras cosas)


            Este es un artículo contra los prepotentes que tratan de coartar la libertad de expresión y de información, como D. Pedro Molina, Rector de la Universidad de Almería, y aquellos que, por acción u omisión, los amparan.

            Lo que viene a continuación no lo digo yo, sino una jueza que absolvió a un profesor acusado de difundir a través de correos elecrónicos el que una plaza de profesor fuese concedida a uno del mismo pueblo que el Presidente del Tribunal y que denunció que ese profesor, junto con el Vicerrector, utilizaban sus cargos académicos y puestos de funcionarios para perseguir y tratar de amedrentar a profesores que no estuvieran dispuestos a estar a su servicio:


            La constitución de 1978 (CE) proclama los derechos a expresar y difundir libremente pensamientos, ideas y opiniones, así como a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión (arts. 20.1.a y 20.1.d).
            [....] Tales derechos no son omnímodos ni tienen carácter absoluto, aun cuando ofrecen vocación expansiva. Un límite inmanente es su coexistencia con otros derechos fundamentales, de acuerdo con su contenido constitucional y de legislación ordinaria, entre los que destacan los derechos al honor, a la intimidad y a la propia imagen, como afirma el art. 20.4  CE. Desde esta perspectiva, no hay que olvidar que mientras los hechos por su materialidad son susceptibles de prueba, los pensamientos, ideas, opiniones o juicios de valor no se prestan, por su carácter abstracto, a una demostración de exactitud (Sentencia del Tribunal Constitucional/STC 107/1988). Por ello, la libertad de expresión carece del límite intrínseco que constitucionalmente se marca al derecho de información, consistente en la veracidad, aunque sin olvidar que el ordenamiento no presta su tutela a quien comunica como hechos simples rumores, o meras insinuaciones insidiosas (SSTC 6/88 y 105/90).
            [...] La veracidad de la información elimina la intromisión ilegítima en el derecho al honor (SSTC 304/90, 864/90, 534/90, 701/93, entre otras).
            [...] El derecho a expresar y difundir ideas y opiniones contribuye a la formación de una opinión pública libre y es garantía del pluralismo básico en un sistema democrático (SSTC 12/82, 104/86 y 172/90)
            [...] El Tribunal Constitucional concede una posición preferente a la libertad de expresión, como garantía de una opinión pública libre teniendo en cuenta la relevancia pública de los hechos y también el carácter público de las personas afectadas. El interés público de la crítica realizada, al afectar al funcionamiento de los órganos de gobierno, confiere un nivel máximo de eficacia a la libertad de opinión. Cuando se ejercita la libertad de expresión reconocida por el artículo 20.1.a, el propio Tribunal Constitucional (SSTC 107/88, 105/94, 85/92, entre otras), sostiene la tesis de que los límites permisibles de la crítica son más amplios si esta se refiere a personas que, por dedicarse a actividades públicas, están expuestas a un más riguroso control de sus actividades y manifestaciones que si se trata de simples particulares sin proyección pública alguna, ya que en un sistema inspirado en valores democráticos, la sujección a esa crítica es inseparable de todo cargo de relevancia pública. Ha de tenerse en cuenta la posición prevalente que sobre los derechos contenidos en el art. 18 de la Constitución ostenta el derecho a la libertad de expresión e información, art. 20 de la Constitución, cuando se está opinando sobre personas que desempeñan funciones públicas, lo que conduce a una mayor tolerancia y flexibilidad al valorar ciertas expresiones o exposiciones de hechos o conjeturas discutibles, pues no es exigible, además, un relato puro, aséptico  objetivo, de la libre manifestación de las opiniones y críticas de la actividad de quienes ejercen una función pública (SSTS 26.2.92, 20.3.94, 26.4.94, entre otras).

            Termino aquí con el extracto de la sentencia, a la espera de la que se habrá de emitir sobre mi caso, dentro de más de dos años. Así va la Justica en España.
            Pero quiero ejecitar nuevamente mi derecho a la libertad de expresión y de información.
            Desde mi óptica, el problema no es que D. Pedro Molina, quien actuó de juez y parte, al impedirme que pueda desarrollar oficialmente mis vocaciones  (docencia e investigación) durante 4 años y 3 meses, por denunciarlo públicamente, y que tampoco me permite ampliar mi formación como alumno en la Universidad, haya actuado como un déspota, un tirano y un dictador, sino que la cuestión es qué hacen las autoridades que podrían impedir que actúe así esta persona y yo sufra sus consecuencias, pues la historia nos demuestra que los dictadores no se van solos, sino que hay que echarlos.
            ¿Qué hace el Fiscal Jefe, D. Antonio Pérez Gallegos? Se esconde y no cumple con sus funciones con falta absoluta de profesionalidad. No ha querido comprobar la veracidad de mis acusaciones y, actuar, como represente público que es y que ha de defender la legalidad, exigiendo las responsabilidades a quien corresponda, incluido a mí en caso de comprobar que sean falsas mis denuncias.
            ¿Qué hace el Juez D. Antonio Luis García Valverde? No imparte Justicia, deshonrando el cargo que desempeña.
            ¿Qué hace el Presidente del Consejo Social de la Universidad de Almería, D. Joaquín Moya-Angeler? Hasta ahora, contesta, pero tratando de escurrir el bulto.
            ¿Qué hacen los inspectores de trabajo, D. José Ángel Ramos Gómez, Dña. María del Mar Pérez Hernández y Dña. Begoña Luis García? No sé, pues hasta ahora no me han dejado comprobar lo que han hecho.
            ¿Qué hace el Presidente de la Junta de Personal Docente e Investigador, D. José Antonio Torres Arriaza? No exige que se cumplan los acuerdos que había adoptado el órgano que preside, dejando en desamparo a un trabajador después de haberle dado amparo.
            ¿Qué hace el Defensor del Pueblo Andaluz, D. José Chamizo? Hasta ahora es el único que me está dando cuenta de sus actuaciones en el tema que le denuncié y me cuenta que ha de reiterar las solicitudes al Rector, ante la falta de respuesta de éste.
            ¿Qué hacen los catedráticos D. Alfonso Carmona, D. Francisco Franco, Dña. María Jesús Viguera, D. Josep Puig, Dña. María Arcas Campoy y D. Luis Bernabé Pons, a quienes ha utilizado D. Pedro Molina para sancionarme? Con su silencio, amparan una gran injusticia y se hacen cómplices de la misma.
            Y ahora, he pedido a la Directora del Departamento de Filología, Dña. María Isabel Giménez Caro, y al Decano de la Facultad de Humanidades, D. Manuel López Muñoz, que traten mi situación, tanto de Profesor como de alumno, en los órganos colegiados, el Consejo del Departamento y la Junta de Facultad. Y lo que espero es que no lo planteen como una cuestión a votar y decidan por votación si me asisten los derechos que creo que tengo, como miembro del Departamento y de la Facultad o como estudiante que quiere cursar estudios que ellos imparten, pues los derechos los tengo o no los tengo, y lo que les pido es que exijan garantías de respeto a esos derechos, de forma que no se hagan cómplices de D. Pedro Molina García.

9/6/12

Mensaje que envié a los catedráticos nombrados

Reproduzco a continuación el mensaje que envié hace algún tiempo a D. Alfonso Carmona González, D. Francisco Franco Sánchez, Dña. María Jesús Viguera Molíns, D. Josep Puig Montada, Dña. María Arcas Campoy y D. Luis Bernabé Pons:


Os escribo a todos los que os nombraron en el tribunal de la cátedra, pues, como bien sabéis, me sancionaron, entre otras cosas, por "obstaculización al servicio" y eso se refiere a vosotros. Con vuestro consentimiento, si no mostráis vuestra disconformidad, públicamente.
 
Como os podéis imaginar, yo trataré de llegar hasta el final porque la sanción que me ha impuesto Pedro Molina la considero totalmente injusta y mi conciencia y mi dignidad me dicen que actúe como estoy actuando, pidiendo responsabilidades a todo el que la tenga, sin prisas, pero sin pausas. Todos nos podemos equivocar. Es humano equivocarse, pero persistir en el error y no rectificar, causando perjuicios a otros, desde mi punto de vista, es totalmente inhumano.
 
Mi táctica ya sabéis cuál es. Ir de frente, con nobleza y sin doblez, buscando el frente a frente, dándole publicidad a todo, como garantía de que nos responsabilicemos plenamente de lo que hacemos, pues estoy muy seguro de lo que hago, porque creo en lo que me dicta mi conciencia, mientras que nadie me demuestre que no tengo razón y si me lo demuestra y veo que me he equivocado no tengo problema en pedir disculpas y subsanar lo que tenga que subsanar. Eso me da mucha fuerza. Soy creyente, pues creo en el ser humano y en la fuerza que tiene para luchar contra la injusticia, con constancia y tranquilidad. Así quizá el tiempo haga que cada cosa quede en su sitio.
 
Necesito saber si sois cómplices o, en parte, habéis actuado con insconsciencia en la injusticia que yo entiendo que me han hecho. Y os lo pregunto directamente. No espero palabras, sino hechos. Si no, me atengo a lo hecho. Y a lo hecho, pecho.
 
Mi conciencia me permite dormir muy tranquilo. ¿Y la vuestra?
 
Atentamente,
Jorge Lirola.

19/5/12

Pedro Molina, el rector, no contesta


En el caso de mi solicitud de matriculación en Filolofía Hispánica en la Universidad de Almería, que me han denegado tanto el Vicerrector de Estudiantes, D. José Guerrero Villalba, como el Rector, D. Pedro Molina García, el Defensor del Pueblo Andaluz me ha comunicado que este último no contesta a su petición de información, por lo que ha tenido que reiterársela.
Por otro lado, hoy he puesto en conocimiento del Defensor del Pueblo el hecho de que el Rectorado no permite que me pueda reunir con la Junta de Personal Docente e Investigador por afirmar el Gabinete Jurídico del Rectorado que no tengo ahora la condición de profesor de la UAL. Lo considero una hipocresía que lo que pretende es causarme más perjuicio del que ya me han causado, pues el argumento que utiliza para no dejarme matricular es precisamente que soy profesor del mismo centro en el que quiero cursar estudios.
Estoy solicitando que el Presidente de la Junta de PDI, D. José Antonio Torres Arriaza, ejecute, dentro de sus competencias, el acuerdo de amparo que me concedió la Junta para defender mis derechos como trabajador y exija al Rectorado que conteste, expresamente, a sus peticiones y justifique el que no las haya atendido. El tema es importante pues la falta de actuación por parte de D. José Antonio Torres Arriaza supone establecer un precedente muy negativo en relación con las actuaciones de la JPDI, aparte de considerarlo yo, si no hace nada el Presidente, cómplice de las grandes injusticias que está realizando Pedro Molina conmigo, en un tiempo en el que el Rectorado está procediendo a numerosos recortes con los trabajadores y es muy necesaria una Junta de PDI reivindicativa y que, si procede, se enfrente con el máximo mandatario de la Universidad, sin miedo y con decisión, para que los recortes se hagan primero en materias en las que hay despilfarro injustificado, como gastos protocolarios y dietas. Es posible que mi sanción, que considero del todo injusta, sea un intento del Rectorado de coartar la libertad de expresión y denuncia que tenemos.

Tengo intención también de solicitar la intervención tanto de la Directora del Departamento afectado, Dña. Isabel Giménez Caro, como del Decano, D. Manuel López Muñoz, aparte de haber solicitado ya la del Presidente del Consejo Social de la Universidad, D. Joaquín Moya-Angeler, ante la lamentable actuación del Rector, D. Pedro Molina García, que considero que está dañando la imagen de nuestra universidad con su actuaciones.