16/6/12

Campaña a favor de D. Raúl Pérez Guerra para el Secretariado de Deportes

Ante los recortes que tendrá que realizar el Rector de la UAL, D. Pedro Molina García, que habrán de afectar incluso a los numerosos cargos que habían proliferado en los últimos años, espero que no afecte a D. Raúl Pérez Guerra, quien ha actuado disciplinadamente ante los dictados de sus jefes, D. José Guerrero Villalba, el Vicerrector del que depende, y D.Pedro Molina, el Rector.
(Es el más deportivo de la foto, aunque la chaqueta
 despiste un poco; exigencias del trabajo)

Ha tenido que hacer incluso horas extras (no sé si remuneradas) pues le encomendaron la noble e ingrata tarea de ser el secretario en el expediente que me abrieron por trato irrespetuoso con un superior, D. Pedro,  que iba a hacer de juez y parte. Pero él, como muy disciplinado que es, ni contestaba a mis preguntas para que aclarase cuestiones de procedimiento administrativo, de lo que es Profesor Titular. Con su habitual porte estático, se quedaba callado y no contestaba. Méritos, pues, los tiene y sobrados, para que D. Pedro lo recompense manteniéndolo como Director del Secretariado de Deportes, a menos que quiera reforzar los servicios represivos de la UAL, que, sabido es que en las circunstancias que se avecinan, viene muy bien, de forma que pase a potenciar la línea represora, para la que cuenta D. Pedro Molina con D. Antonio Sánchez Cañadas, en la Inspección de Servicios, y con D. Antonio Pulido Bosch, como Defensor Universitario. Uno y otro, en lugar de cumplir con sus nobles cometidos, han reprimido a los denunciantes de irregularidades, por lo que seguro que seguirán al frente de sus puestos, por lo bien que lo han hecho, además, sin necesidad de utilizar material antidisturbios. Les basta con archivar o tirar las denuncias y reprimir a los denunciantes, en lugar de investigar los hechos denunciados y solucionar los problemas que haya.
D. Antonio Sánchez Cañadas

D. Antonio Pulido Bosch

En el caso de D. Raúl Pérez Guerra, a la vista de lo que he comprobado, creo que es mejor que se dedique al deporte que a las clases de Derecho Administrativo. Sin duda, se le da mejor.


11/6/12

Libertad de expresión y de información ( y otras cosas)


            Este es un artículo contra los prepotentes que tratan de coartar la libertad de expresión y de información, como D. Pedro Molina, Rector de la Universidad de Almería, y aquellos que, por acción u omisión, los amparan.

            Lo que viene a continuación no lo digo yo, sino una jueza que absolvió a un profesor acusado de difundir a través de correos elecrónicos el que una plaza de profesor fuese concedida a uno del mismo pueblo que el Presidente del Tribunal y que denunció que ese profesor, junto con el Vicerrector, utilizaban sus cargos académicos y puestos de funcionarios para perseguir y tratar de amedrentar a profesores que no estuvieran dispuestos a estar a su servicio:


            La constitución de 1978 (CE) proclama los derechos a expresar y difundir libremente pensamientos, ideas y opiniones, así como a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión (arts. 20.1.a y 20.1.d).
            [....] Tales derechos no son omnímodos ni tienen carácter absoluto, aun cuando ofrecen vocación expansiva. Un límite inmanente es su coexistencia con otros derechos fundamentales, de acuerdo con su contenido constitucional y de legislación ordinaria, entre los que destacan los derechos al honor, a la intimidad y a la propia imagen, como afirma el art. 20.4  CE. Desde esta perspectiva, no hay que olvidar que mientras los hechos por su materialidad son susceptibles de prueba, los pensamientos, ideas, opiniones o juicios de valor no se prestan, por su carácter abstracto, a una demostración de exactitud (Sentencia del Tribunal Constitucional/STC 107/1988). Por ello, la libertad de expresión carece del límite intrínseco que constitucionalmente se marca al derecho de información, consistente en la veracidad, aunque sin olvidar que el ordenamiento no presta su tutela a quien comunica como hechos simples rumores, o meras insinuaciones insidiosas (SSTC 6/88 y 105/90).
            [...] La veracidad de la información elimina la intromisión ilegítima en el derecho al honor (SSTC 304/90, 864/90, 534/90, 701/93, entre otras).
            [...] El derecho a expresar y difundir ideas y opiniones contribuye a la formación de una opinión pública libre y es garantía del pluralismo básico en un sistema democrático (SSTC 12/82, 104/86 y 172/90)
            [...] El Tribunal Constitucional concede una posición preferente a la libertad de expresión, como garantía de una opinión pública libre teniendo en cuenta la relevancia pública de los hechos y también el carácter público de las personas afectadas. El interés público de la crítica realizada, al afectar al funcionamiento de los órganos de gobierno, confiere un nivel máximo de eficacia a la libertad de opinión. Cuando se ejercita la libertad de expresión reconocida por el artículo 20.1.a, el propio Tribunal Constitucional (SSTC 107/88, 105/94, 85/92, entre otras), sostiene la tesis de que los límites permisibles de la crítica son más amplios si esta se refiere a personas que, por dedicarse a actividades públicas, están expuestas a un más riguroso control de sus actividades y manifestaciones que si se trata de simples particulares sin proyección pública alguna, ya que en un sistema inspirado en valores democráticos, la sujección a esa crítica es inseparable de todo cargo de relevancia pública. Ha de tenerse en cuenta la posición prevalente que sobre los derechos contenidos en el art. 18 de la Constitución ostenta el derecho a la libertad de expresión e información, art. 20 de la Constitución, cuando se está opinando sobre personas que desempeñan funciones públicas, lo que conduce a una mayor tolerancia y flexibilidad al valorar ciertas expresiones o exposiciones de hechos o conjeturas discutibles, pues no es exigible, además, un relato puro, aséptico  objetivo, de la libre manifestación de las opiniones y críticas de la actividad de quienes ejercen una función pública (SSTS 26.2.92, 20.3.94, 26.4.94, entre otras).

            Termino aquí con el extracto de la sentencia, a la espera de la que se habrá de emitir sobre mi caso, dentro de más de dos años. Así va la Justica en España.
            Pero quiero ejecitar nuevamente mi derecho a la libertad de expresión y de información.
            Desde mi óptica, el problema no es que D. Pedro Molina, quien actuó de juez y parte, al impedirme que pueda desarrollar oficialmente mis vocaciones  (docencia e investigación) durante 4 años y 3 meses, por denunciarlo públicamente, y que tampoco me permite ampliar mi formación como alumno en la Universidad, haya actuado como un déspota, un tirano y un dictador, sino que la cuestión es qué hacen las autoridades que podrían impedir que actúe así esta persona y yo sufra sus consecuencias, pues la historia nos demuestra que los dictadores no se van solos, sino que hay que echarlos.
            ¿Qué hace el Fiscal Jefe, D. Antonio Pérez Gallegos? Se esconde y no cumple con sus funciones con falta absoluta de profesionalidad. No ha querido comprobar la veracidad de mis acusaciones y, actuar, como represente público que es y que ha de defender la legalidad, exigiendo las responsabilidades a quien corresponda, incluido a mí en caso de comprobar que sean falsas mis denuncias.
            ¿Qué hace el Juez D. Antonio Luis García Valverde? No imparte Justicia, deshonrando el cargo que desempeña.
            ¿Qué hace el Presidente del Consejo Social de la Universidad de Almería, D. Joaquín Moya-Angeler? Hasta ahora, contesta, pero tratando de escurrir el bulto.
            ¿Qué hacen los inspectores de trabajo, D. José Ángel Ramos Gómez, Dña. María del Mar Pérez Hernández y Dña. Begoña Luis García? No sé, pues hasta ahora no me han dejado comprobar lo que han hecho.
            ¿Qué hace el Presidente de la Junta de Personal Docente e Investigador, D. José Antonio Torres Arriaza? No exige que se cumplan los acuerdos que había adoptado el órgano que preside, dejando en desamparo a un trabajador después de haberle dado amparo.
            ¿Qué hace el Defensor del Pueblo Andaluz, D. José Chamizo? Hasta ahora es el único que me está dando cuenta de sus actuaciones en el tema que le denuncié y me cuenta que ha de reiterar las solicitudes al Rector, ante la falta de respuesta de éste.
            ¿Qué hacen los catedráticos D. Alfonso Carmona, D. Francisco Franco, Dña. María Jesús Viguera, D. Josep Puig, Dña. María Arcas Campoy y D. Luis Bernabé Pons, a quienes ha utilizado D. Pedro Molina para sancionarme? Con su silencio, amparan una gran injusticia y se hacen cómplices de la misma.
            Y ahora, he pedido a la Directora del Departamento de Filología, Dña. María Isabel Giménez Caro, y al Decano de la Facultad de Humanidades, D. Manuel López Muñoz, que traten mi situación, tanto de Profesor como de alumno, en los órganos colegiados, el Consejo del Departamento y la Junta de Facultad. Y lo que espero es que no lo planteen como una cuestión a votar y decidan por votación si me asisten los derechos que creo que tengo, como miembro del Departamento y de la Facultad o como estudiante que quiere cursar estudios que ellos imparten, pues los derechos los tengo o no los tengo, y lo que les pido es que exijan garantías de respeto a esos derechos, de forma que no se hagan cómplices de D. Pedro Molina García.

9/6/12

Mensaje que envié a los catedráticos nombrados

Reproduzco a continuación el mensaje que envié hace algún tiempo a D. Alfonso Carmona González, D. Francisco Franco Sánchez, Dña. María Jesús Viguera Molíns, D. Josep Puig Montada, Dña. María Arcas Campoy y D. Luis Bernabé Pons:


Os escribo a todos los que os nombraron en el tribunal de la cátedra, pues, como bien sabéis, me sancionaron, entre otras cosas, por "obstaculización al servicio" y eso se refiere a vosotros. Con vuestro consentimiento, si no mostráis vuestra disconformidad, públicamente.
 
Como os podéis imaginar, yo trataré de llegar hasta el final porque la sanción que me ha impuesto Pedro Molina la considero totalmente injusta y mi conciencia y mi dignidad me dicen que actúe como estoy actuando, pidiendo responsabilidades a todo el que la tenga, sin prisas, pero sin pausas. Todos nos podemos equivocar. Es humano equivocarse, pero persistir en el error y no rectificar, causando perjuicios a otros, desde mi punto de vista, es totalmente inhumano.
 
Mi táctica ya sabéis cuál es. Ir de frente, con nobleza y sin doblez, buscando el frente a frente, dándole publicidad a todo, como garantía de que nos responsabilicemos plenamente de lo que hacemos, pues estoy muy seguro de lo que hago, porque creo en lo que me dicta mi conciencia, mientras que nadie me demuestre que no tengo razón y si me lo demuestra y veo que me he equivocado no tengo problema en pedir disculpas y subsanar lo que tenga que subsanar. Eso me da mucha fuerza. Soy creyente, pues creo en el ser humano y en la fuerza que tiene para luchar contra la injusticia, con constancia y tranquilidad. Así quizá el tiempo haga que cada cosa quede en su sitio.
 
Necesito saber si sois cómplices o, en parte, habéis actuado con insconsciencia en la injusticia que yo entiendo que me han hecho. Y os lo pregunto directamente. No espero palabras, sino hechos. Si no, me atengo a lo hecho. Y a lo hecho, pecho.
 
Mi conciencia me permite dormir muy tranquilo. ¿Y la vuestra?
 
Atentamente,
Jorge Lirola.

19/5/12

Pedro Molina, el rector, no contesta


En el caso de mi solicitud de matriculación en Filolofía Hispánica en la Universidad de Almería, que me han denegado tanto el Vicerrector de Estudiantes, D. José Guerrero Villalba, como el Rector, D. Pedro Molina García, el Defensor del Pueblo Andaluz me ha comunicado que este último no contesta a su petición de información, por lo que ha tenido que reiterársela.
Por otro lado, hoy he puesto en conocimiento del Defensor del Pueblo el hecho de que el Rectorado no permite que me pueda reunir con la Junta de Personal Docente e Investigador por afirmar el Gabinete Jurídico del Rectorado que no tengo ahora la condición de profesor de la UAL. Lo considero una hipocresía que lo que pretende es causarme más perjuicio del que ya me han causado, pues el argumento que utiliza para no dejarme matricular es precisamente que soy profesor del mismo centro en el que quiero cursar estudios.
Estoy solicitando que el Presidente de la Junta de PDI, D. José Antonio Torres Arriaza, ejecute, dentro de sus competencias, el acuerdo de amparo que me concedió la Junta para defender mis derechos como trabajador y exija al Rectorado que conteste, expresamente, a sus peticiones y justifique el que no las haya atendido. El tema es importante pues la falta de actuación por parte de D. José Antonio Torres Arriaza supone establecer un precedente muy negativo en relación con las actuaciones de la JPDI, aparte de considerarlo yo, si no hace nada el Presidente, cómplice de las grandes injusticias que está realizando Pedro Molina conmigo, en un tiempo en el que el Rectorado está procediendo a numerosos recortes con los trabajadores y es muy necesaria una Junta de PDI reivindicativa y que, si procede, se enfrente con el máximo mandatario de la Universidad, sin miedo y con decisión, para que los recortes se hagan primero en materias en las que hay despilfarro injustificado, como gastos protocolarios y dietas. Es posible que mi sanción, que considero del todo injusta, sea un intento del Rectorado de coartar la libertad de expresión y denuncia que tenemos.

Tengo intención también de solicitar la intervención tanto de la Directora del Departamento afectado, Dña. Isabel Giménez Caro, como del Decano, D. Manuel López Muñoz, aparte de haber solicitado ya la del Presidente del Consejo Social de la Universidad, D. Joaquín Moya-Angeler, ante la lamentable actuación del Rector, D. Pedro Molina García, que considero que está dañando la imagen de nuestra universidad con su actuaciones.

23/4/12

Nuevo escrito presentado al juez D. Antonio Luis García Valverde


            En un anterior escrito le he afirmado que considero que tanto el Rector, D. Pedro Molina García, como el Vicerrector D. José Luis Martínez Vidal, han prestado falso testimonio, afectando a su decisión de no conceder la suspensión cautelar en un tema de calado, como es el que a un trabajador lo dejen 4 años y 3 meses sin empleo y sueldo, pues constituye uno de los ejes fundamentales en la vida de una persona. Le he rogado y le ruego nuevamente que compruebe si es falso lo que le digo  y si ha basado Usted su auto en un falso testimonio y apelo a su sentido de la profesionalidad, de la Justicia y también a su conciencia para que actúe en consecuencia.
            Quiero ponerle un símil  de la situación a partir de mi experiencia profesional. Si un alumno mantiene que un profesor se ha equivocado al suspenderlo porque ha basado su nota en un error (por ejemplo, asegura que no le ha contabilizado una pregunta pues no se ha dado cuenta de que sí la ha contestado y de forma excelente), le digo que compruebe bien si es así (tiene derecho a tener copia del examen corregido) y, si el profesor no le hace caso y sigue pensando que el alumno tiene razón (yo directamente iría, como compañero, a hablar con el profesor en cuestión para informarme sobre el caso), puede recurrir a hablar con el director del Departamento y pedir que revise el examen una comisión de profesores, aunque por experiencia sé que es raro que, por el gran mal del corporativismo, un profesor le quite la razón a  otro, a menos que quiera manipular el tema para limpiar trapos sucios o que el profesor sea persona justa y con conciencia. También es raro que el Inspector de Servicios o el Defensor Universitario, en la Universidad de Almería, por lo que me consta, actúen ante una injusticia cometida por un profesor contra un alumno, a menos que les interese actuar por otros motivos ajenos a la Justicia. De todas formas, le aconsejaría al alumno que haciera uso de los cauces establecidos, comprobando si funcionan y denunciando, a su vez, si observa que no funcionan, por el bien de todos,  incluido él mismo, procurando no hacerlo solo sino con otros alumnos y personas, mejor si cuentan con una asociación, pero que no se contente con esos cauces establecidos, a tenor de la experiencia que tengo, sino que le dé publicidad al tema como garantía de que se llegue al fondo, máxime cuando se encuentre la prepotencia del poder de aburrir y marear y también la muy frecuente costumbre de escurrir el bulto. Yo mismo, si compruebo que tiene razón el alumno, estaría dispuesto a apoyarlo y a hacer que se le caíga la cara de vergüenza, si la tienen, a cada una de las personas que no cumplan con su cometido, incluido, por supuesto, el profesor desencadenante de la injusticia, pero no sólo él, para que la disfunción se corrija y no vuelva a suceder, intentando establecer un precedente positivo y necesario, pues no suelen abundar estos.
            Si soy de los que dan esos consejos e intento formar a alumnos críticos es porque yo mismo los practico y me los aplico, de forma que, si se me diera a mí mismo el caso y el alumno, por plazos, hubiera recurrido ya a una comisión de evaluación, me sentiría obligado a revisar si tiene razón el alumno y, de comprobar que la tiene, revisaría yo mismo mi equivocación, sin necesidad de esperar que se pronuncie la comisión de evaluación y me pueda quitar la razón, aunque sepa que, como le digo, suele actuar de forma muy corporativista y en contra de la parte más débil, el alumno, por mucha razón que tenga, salvo que haya otros intereses o sean de rector proceder. De no actuar yo comprobando lo que me denuncian y rectificando en lo que entienda que realmente me he equivocado, tendría la sensación de que estoy incurriendo en una resolución injusta y a sabiendas y eso mi conciencia no me lo permite.
            Por su escrito, no se me ha quedado claro si piensa Usted comprobar si es cierto lo que le digo  de que  le han prestado  falso  testimonio y su auto puede ser –yo creo que lo es-- injusto y piensa revisar Usted su decisión en caso de que compruebe que sí es cierto mi testimonio. Si no lo fuera, creo que debería Usted actuar contra mí por falso testimonio, pues mantengo ante Usted que D. Pedro Molina García y D. José Luis  Martínez Vidal mienten y han prestado falso testimonio. En el caso del primero he constado que ha mentido con reiteración. Me parecería muy grave que Usted no comprobara si le han mentido o si le miento yo y actúe a la vista de ello.
            Por otro lado, me indica Usted: “Si el interesado lo estima oportuno, que ejercite las acciones que le asisten en vía penal”. Me pregunto yo, ¿será cuándo cumpla Usted con lo que entiendo yo su obligación de comprobar los hechos y aplicar la ley, buscando la Justicia?, porque me indignaría que lo que Usted me está proponiendo es que me vaya a otro juez para que, pagando a abogados, procuradores, tasas, etc., le pida a él que haga justicia. ¿Qué confianza podría tener en que así sería, si le estoy pidiendo a Usted que aplique la ley y actúe con Justicia y profesionalidad y apelo a su conciencia y me manda a que se lo demande a otro?
            Tengo mucho interés en saber qué va a hacer Usted y espero que comprenda ese gran interés mío, pues su decisión afecta a mi vida, tanto profesional como personal y de una manera muy importante.

            Por lo expuesto   

         SUPLICO AL ILMO MAGISTRADO D. ANTONIO LUIS GARCÍA VALVERDE: Que compruebe mi denuncia, revise su auto, si efectivamente, está basado en falso testimonio, actuando con aplicación de la ley, asunción de  plena responsabilidad, con profesionalidad y en conciencia.

         Por ser Justicia que pido en Almería a  19 de abril de 2012.

19/4/12

D. Pedro Molina no deja que me matricule

Acabo de recibir la carta en la que me comunican que el Rector de la Universidad de Almería, Pedro Molina García, ha resuelto desestimar mi solicitud "para matricularme en el segundo ciclo de Filología Hispánica y, EN CONSUENCIA, NO TIENE DERECHO A ASISTIR A CLASE ALGUNA, AL NO ESTAR MATRICULADO". Las mayúsculas son suyas.
Su razonamiento es que "la Resolución de la sanción impuesta no es firme y está pendiente de una decisión judicial". Según ese razonamiento, debía de seguir yo dando clases, hasta que se pronunciara el juez. No es esa la realidad, sino que estoy suspendido "4 años y 3 meses de suspensión firme de funciones", decía la resolución de la sanción.
Es muy elocuente que hoy se cumplían tres meses desde mi recurso y ha sido el último día cuando lo he recibido, como también, según comprobé el otro día en el juzgado, la abogada de la universidad está retrasando todos los plazos de recepción de las notificaciones del juzgado y contestando el último día, para demorar todo el proceso.
Si una y otra vez D. Pedro Molina me ha demostrado que actúa de forma corrupta, no me cabe ninguna duda de que es un rector corrupto. ¡Qué vergüenza que gente así nos gobierne en la Universidad de Almería! Le mando este mensaje también a él a ver si le da vergüenza y contesta. Yo me comprometo a enviarlo a todas las listas a las que envío éste y colgarlo en mi página de denuncias.
Y Usted, Sra. María Luisa Trinidad, Secretaria General de la Universidad, imagino que comparte el proceder de D. Pedro Molina. Usted es jurista. ¿Su formación y su conciencia le permite seguir actuando como secretaria nombrada por un corrupto?
Me sanciona y no me deja dar clases (debe ser peligroso lo que les decía a los alumnos y debía de estar preparando terrorristas que, como yo, "atentaran gravemente contra la dignidad de los funcionarios", pues les digo a ellos que han de ser críticos, siempre constructivos, pero críticos y sin miedo (el miedo atenaza y no permite aprender ni ser uno mismo), que cumplan con sus obligaciones y exijan sus derechos, que los tienen, y que no dejen que se los pisoteen gente como D. Pedro Molina, un corrrupto que abusa del poder que tienen los rectores.
Y ahora no me deja que me pueda licenciar en filología hispánica y aprenda más. No puedo ni asistir a las clases. Ya lo que falta es que tampoco me dejen entrar en el Campus (eso querían hacerle a unos periodistas cuando convoqué una rueda de prensa hace ya tiempo; les pidieron el carnet de la universidad y si no lo tenían habían de irse).
Espero tener oportunidad de decirle muchas veces a la cara lo corrupto que es Usted, Sr. Molina, en público, para que haya testigos, por si quiere Usted denunciarme.
¡Qué poca vergüenza!
Por favor, dadle difusión a este mensaje, especialmente, los estudiantes, entre otros estudiantes de la Universidad para que se sepa la joya que tenemos aquí.

18/4/12

Chanchullos University

Había una vez, en una apartada universidad, un profesor chiflado, al que le encantaba impartir docencia e investigar, y un rector malvado, que quería seguir dirigiendo la universidad hasta jubilarse, sin dar más clases ni investigar...

Este es el comienzo de una nueva serie animada (Chanchullos University), con muchos protagonistas que se irán anunciando. El primer capítulo será “De cómo perpetuarse como rector” y el segundo “La Aneca, garantía de chanchullos”.

Te invito a que veas un vídeo que he preparado sobre los últimos desarrollos de mi caso: “En busca de un referente positivo contra la corrupción universitaria”:

Y te pido que lo difundas si lo crees oportuno.

Gracias.