21/1/15

Me han condenado en primera instancia por calumnias a un juez

La Fiscalía de Almería -esa misma que hasta ahora ha archivado todas mis denuncias sobre corrupción universitaria sin investigar ninguna, lo cual he calificado hace tiempo, cuando menos, de temeridad y falta de profesionalidad- decidió acusarme de calumnias a un juez, D. Antonio Luis García Valverde, sin investigar tampoco la veracidad de mis consideraciones en relación con este magistrado, habiéndole entregado yo documentación abundante sobre la curiosa forma de proceder del juez y sobre el fondo (cómo se amañan los concursos públicos en mi departamento).

La Fiscalía basó su acusación en las siguientes manifestaciones mías sacándolas de contexto: que el juez había actuado “con arbitrariedad manifiesta”, que “había prejuzgado ya el caso y dictado una sentencia antes de que se pudiera desarrollar con normalidad el juicio” y que “seguramente ésta (la crisis) no nos afectaría tanto si jueces como Usted y otras personas con poder y responsabilidad cumplieran bien con su trabajo, con sometimiento a las leyes y a la Justicia, no saltándose unas y otras a la torera”.

El juez D. Luis Durbán Sicilia, sin apenas dejarme que pudiera demostrar mis afirmaciones haciendo constar yo en autos en qué las fundamentaba y sin investigar nunca la veracidad de las mismas, decidió procesarme y no aceptó que se suspendiera el proceso hasta que se resolviera mi recurso pues esas manifestaciones estaban en el recurso que había presentado contra la sentencia de D. Antonio Luis García Valverde de no aceptar a trámite el contencioso y por tanto estaba “sub iudice” la cuestión de si el juez había actuado o no injustamente, lo que es previo a demostrar después que fue a sabiendas de su injusticia.

La juez Dña. María Soledad Balaguer Gutiérrez ha dado como hechos probados que son falsas mis manifestaciones, que estas las realicé yo a sabiendas de que el juez actuó conforme a los dictados de la Ley y por tanto tenía yo un “ánimus calumniandi” y  que en este caso debe prevalecer el derecho al honor del juez sobre la libertad de expresión mía, máxime cuando dice que hago una “descalificación personal del Juez”, mis acusaciones suponen “una evidente falta de respeto al Juez sustituto del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo” y yo las formulé “con el propósito de lesionar gravemente el honor del Juez”, “entendiendo esta Juzgadora que dicha imputación se llevó a cabo, cuando menos, con temerario desprecio a la verdad teniendo en cuenta que el acusado no ha acreditado en modo alguno que haya ejercitado ningún tipo de acción por los citados hechos, debiendo el acusado responder del expresado delito, en concepto de autor, al haber traspasado sin duda alguna los amplios márgenes que delimitan el derecho a la libertad de expresión, descalificando, gratuita e injustificadamente, al Sr. Juez sustituto”.

Evidentemente, no estoy de acuerdo con la sentencia, que no es firme, y la voy a recurrir, del mismo modo que recurrí la de la inadmisibilidad de mi recurso contra el amañamiento de una cátedra en la Universidad de Almería (a la que se siguen sumando denuncias mías reiteradas de amañamiento de otras plazas al no hacer nada las autoridades competentes).

En primer lugar, la Juez Dña. María Soledad Balaguer Gutiérrez en su sentencia pondera el derecho al honor frente a la libertad de expresión, si bien no como lo hacen otros jueces que afirman (lo que sigue está sacado de otra sentencia de otro juzgado):  La constitución de 1978 (CE) proclama los derechos a expresar y difundir libremente pensamientos, ideas y opiniones, así como a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión (arts. 20.1.a y 20.1.d). [....] Tales derechos no son omnímodos ni tienen carácter absoluto, aun cuando ofrecen vocación expansiva. Un límite inmanente es su coexistencia con otros derechos fundamentales, de acuerdo con su contenido constitucional y de legislación ordinaria, entre los que destacan los derechos al honor, a la intimidad y a la propia imagen, como afirma el art. 20.4  CE. Desde esta perspectiva, no hay que olvidar que mientras los hechos por su materialidad son susceptibles de prueba, los pensamientos, ideas, opiniones o juicios de valor no se prestan, por su carácter abstracto, a una demostración de exactitud (Sentencia del Tribunal Constitucional/STC 107/1988). Por ello, la libertad de expresión carece del límite intrínseco que constitucionalmente se marca al derecho de información, consistente en la veracidad, aunque sin olvidar que el ordenamiento no presta su tutela a quien comunica como hechos simples rumores, o meras insinuaciones insidiosas (SSTC 6/88 y 105/90). [...] La veracidad de la información elimina la intromisión ilegítima en el derecho al honor (SSTC 304/90, 864/90, 534/90, 701/93, entre otras). [...] El derecho a expresar y difundir ideas y opiniones contribuye a la formación de una opinión pública libre y es garantía del pluralismo básico en un sistema democrático (SSTC 12/82, 104/86 y 172/90). [...] El Tribunal Constitucional concede una posición preferente a la libertad de expresión, como garantía de una opinión pública libre teniendo en cuenta la relevancia pública de los hechos y también el carácter público de las personas afectadas. El interés público de la crítica realizada, al afectar al funcionamiento de los órganos de gobierno, confiere un nivel máximo de eficacia a la libertad de opinión. Cuando se ejercita la libertad de expresión reconocida por el artículo 20.1.a, el propio Tribunal Constitucional (SSTC 107/88, 105/94, 85/92, entre otras), sostiene la tesis de que los límites permisibles de la crítica son más amplios si esta se refiere a personas que, por dedicarse a actividades públicas, están expuestas a un más riguroso control de sus actividades y manifestaciones que si se trata de simples particulares sin proyección pública alguna, ya que en un sistema inspirado en valores democráticos, la sujección a esa crítica es inseparable de todo cargo de relevancia pública. Ha de tenerse en cuenta la posición prevalente que sobre los derechos contenidos en el art. 18 de la Constitución ostenta el derecho a la libertad de expresión e información, art. 20 de la Constitución, cuando se está opinando sobre personas que desempeñan funciones públicas, lo que conduce a una mayor tolerancia y flexibilidad al valorar ciertas expresiones o exposiciones de hechos o conjeturas discutibles, pues no es exigible, además, un relato puro, aséptico objetivo, de la libre manifestación de las opiniones y críticas de la actividad de quienes ejercen una función pública (SSTS 26.2.92, 20.3.94, 26.4.94, entre otras).

La sentencia de la juez Dña. María Soledad Balaguer Gutiérrez me resulta inaceptable no ya por no defender mi derecho a la libertad de expresión frente al derecho al honor del juez, sino por dos sencillas y poderosas razones:

En primer lugar, da por sentado, sin comprobar toda la documentación que he hecho constar en autos, que mis afirmaciones son falsas. Cualquiera puede ver el juicio completo y resumido en internet relativo a la cátedra de árabe de la Universidad de Almería, incluida ella pues entregué copia. Varios testigos reconocieron que una candidata a la plaza había sido la que les había pedido que estuvieran en el tribunal que había de juzgarla; a uno, incluso, que llega a decir que es un procedimiento habitual en la Universidad, lo eliminaron porque no estaba segura la candidata de que fuera a aprobarla. También quedó demostrado que había sido esa misma candidata la que estableció el perfil de la plaza, el equivalente a las preguntas de la prueba, como también que no se aplicaron los Estatutos de la Universidad de Almería vigentes entonces. Pero es más, el juez D. Antonio Luis García Valverde intervino varias veces para que los testigos no desvelaran más corrupción con expresiones como “Lleva Usted razón. Ha contestado Usted lo que debe contestar” a la excusa del testigo Francisco Franco de que “se nos exige anonimato y reserva” y otras como “No diga Usted ya más” a un testigo y “No puede Usted seguir preguntando” a mi abogado, dejándonos en la más absoluta indefensión. A él mismo llega a decirle: “Tiene que tener Usted las ideas más claras. Es que el Sr. Lirola no se ha presentado a este concurso...”. A mí llegó a preguntarme: “¿A qué ha venido Usted aquí?”. “A exigir Justicia”, le contesté, añadiendo él: “A eso estamos y nos lo estamos tomando todos muy en serio menos Usted al parecer”. Impresentable.

¿Será también falso que el juez afirmó en su sentencia que mi pretensión se basa en “inexistentes incumplimientos del procedimiento establecido”, sin motivar en absoluto dicha afirmación? Basta con leer la sentencia del juez Sr. García Valverde para comprobar que lo afirmó sin justificarlo al no entrar en el fondo.

La misma juez Sra. Balaguer Gutiérrez no justifica su apreciación de que son falsas mis consideraciones. ¿Y qué dice sobre que el juez Sr. García Valverde me echara del Juzgado sin motivar el porqué, pese a que le pedí que me indicara qué ley me impedía estar allí, pues él no es la Ley, sino quien la aplica y no supo decirme ninguna? Pues, sencillamente, la Sra. Balaguer Gutiérrez no dice nada. ¿No es un comportamiento arbitario el del Sr. García Valverde?

Sinceramente, creo que la juez Sra. Balaguer Gutiérrez no ha analizado el vídeo del juicio sobre la cátedra de árabe y el resto de documentación, al igual que tampoco lo ha hecho la Fiscalía, pues de haberlo hecho habría visto suficientes irregularidades y presuntos delitos como para pedir que se iniciaran diligencias previas y se investigaran.

Y tampoco ha analizado la veracidad de mis afirmaciones pues no le corresponde a ella, dado que el tema está sub iudice y serán jueces del TSJA los que habrán de dictaminar primero si es injusta la sentencia, paso previo a pasar a considerar si ha sido a sabiendas de su injusticia.

Pero ¿por qué entonces dan por supuesto tanto el juez D. Luis Durbán Sicilia como la juez Dña. María Soledad Balaguer Gutiérrez que mis consideraciones son falsas, sin entrar a valorarlas? Creo que se han columpiado al no haber concedido la suspensión hasta que se resolviera mi recurso de apelación pues han prejuzgado sobre un tema (si D. Antonio Luis García Valverde actuó de acuerdo con la legalidad) que habrán de juzgar otros jueces. También fue muy injusto que el Sr. Durbán Sicilia no aceptara que testificara el juez D. Antonio Luis García Valverde para que dijera si se sentía calumniado y contrastar con él mis afirmaciones.

En segundo lugar, el que la juez Dña María Soledad Balaguer Gutiérrez llegue a la conclusión de que formulo yo mis consideraciones a sabiendas de que son falsas y que el juez ha actuado de acuerdo con la legalidad es indignante, pues no argumenta ni un extremo ni el otro. ¿Para qué he interpuesto yo el recurso de apelación contra la sentencia del Sr. García Valverde? ¿Acaso porque tengo voluntad de gastarme el dinero en procesos judiciales? Resulta totalmente inaceptable la afirmación de la Sra. Balaguer Gutiérrez, pues además supone prejuzgar un tema que corresponde juzgar a otros jueces. ¿Qué sentido tendría que estudien la cuestión los jueces del TSJA si la juez Sra. Balaguer ya ha desestimado mi recurso ratificando la legalidad de la actuación del juez García Valverde sin corresponderle y sin entrar en el fondo de la cuestión ni argumentar su dictamen?

Y lo más llamativo es que llueve sobre mojado, pues en otra sentencia el juez D. Antonio Luis García Valverde no me concedió la suspensión cautelar de la sanción que me impuso el Rector D. Pedro Molina García y me mantuvo durante prácticamente un año suspendido de empleo y sueldo injustamente, como sentenció el TSJA en sentencia firme pues revocó la sentencia y decretó la suspensión cautelar de la sanción. Pero es más, el Sr. García Valverde basó su sentencia en lo que yo entiendo falsos testimonios, negándose a comprobar si eran falsos testimonios. ¿Cómo calificar su negativa a verificarlo?

Cada vez comprendo más cómo lo que entiendo que es clara corrupción universitaria campa a sus anchas, con impunidad, pues la Fiscalía y los jueces a los que les ha llegado mis denuncias parecen querer mirar para otro lado y hasta ahora no han hecho nada que conlleve el detenerla, incluido el juez D. Antonio Luis García Valverde. Es más, por lo que estoy comprobando, por las actuaciones de los jueces D. Luis Durbán Sicilia y Dña. María Soledad Balaguer Gutiérrez y también la Fiscalía, les interesa más reprimir al denunciante que investigar lo denunciado. Así nos va.

He apoyado a alumnos que han discutido una calificación de un profesor por injusta sin que se les dé una explicación fundamentada y, ante una reclamación, con el mal del corporativismo, otros compañeros han hecho oídos sordos, teniendo incluso algunos alumnos que acabar la carrera en otra universidad por la represión que han sufrido. Ya podía intuir yo que a mí me podría ocurrir igual en instancias judiciales, si bien como sigo denunciando que la represión nunca es la solución a cualquier conflicto, pues continuaré sin amedrentarme, pues estas situaciones son intolerables y es preciso que vayan remitiendo hasta desaparecer.

Cuando un buen profesor se da cuenta de que se ha equivocado en una calificación no espera a que otros enmienden su error, sino que directamente lo subsana. Así debía ser también en la justicia. Son los malos profesores los que se parapetan en lo hecho y creen que autocorregirse es descalificarse.

Al igual que ocurre en la universidad que cuando un alumno no está conforme con la calificación de un profesor puede recurrir, siendo compañeros de ese profesor los que sentenciarán, también en el caso de mi condena serán compañeros de la juez en Almería los que tendrán la última palabra antes de la firmeza de la resolución. Por lo que he comprobado en la Universidad, no es suficiente garantía que sean compañeros los que decidan si procede darle la razón al alumno frente al profesor por el corporativismo que suele haber. Cuentan abogados de Almería el chascarrillo que dice: “¿cuál es la diferencia entre un juez de primera instancia y otro de la Audiencia Provincial? Pues que mientras el primero se cree Dios, el segundo está convencido”. ¿Será verdad eso que cuentan? Y ¿por qué les dejan los abogados que actúen así y no les exigen que cambien su comportamiento? Seguramente por el negocio que supone la justicia, tema al que quiero dedicar un libro con todas las experiencias que estoy acumulando, centrado también en el amparo de la corrupción universitaria.

Nuevo archivo de denuncia por la Fiscalía sin investigar: los casos de Nicolás Castillo Ortega

El 22 de octubre de 2014 comparecí en la Fiscalía para denunciar una serie de hechos en relación con Nicolás Castillo Ortega que creo que son merecedores de investigación por entender que, aparte del fraude que pueda esconder, se puede estar dando una situación de posible abuso hacia dos sectores de la sociedad especialmente sensibles y necesitados de defensa como son la juventud y la tercera edad, por ser fácilmente manipulables.

            A través de la Plataforma del Milenio del Reino de Almería y la Asociación de Amigos del Milenio del Reino de Almería (AMRA), he tenido conocimiento de la subvención de 1.800 euros que dio la Diputación de Almería y el Ayuntamiento de Almería para la compra de 900 camisetas. Me llamó la atención la insistencia de Nicolás Castillo Ortega en que tenía que ser él el que se encargara de gestionarla pues iba a obtener el mejor precio de las camisetas, pese a que varias personas traían muy buenas ofertas. Por lo que he podido comprobar, en un principio no debió de hacer las 900 camisetas, sino que no llegaban a 400, pudiendo tener la intención de quedarse con el resto del dinero, si bien al denunciar yo los hechos pudo completarlas. De cualquier forma, he podido comprobar su modus operandi pues la factura que se presenta a las instituciones es una interpuesta no real que puede incluso calificarse de ficticia (en este y seguramente en otros muchos casos la de Almería Centro, a través de José Montañez Escobar, que creo que es tesorero de esa asociación), procediendo éste o cualquier otro después al pago en mano del dinero a Nicolás Castillo Ortega. Esta forma de operar no parece ser la primera sino que por lo que he podido saber se había realizado en ocasiones anteriores y es probable que no solo con Almería Centro como interpuesta para presentar facturas, sino también con otras empresas o asociaciones.

            Nicolás Castillo Ortega maneja varias asociaciones como Federación de Agrupaciones Carnavalescas de Almería (FEALCA) y Confederación de Teatro y Carnaval de Andalucía (COTECA), pero especialmente la Asociación de Voluntarios de Almería (ASVOAL) que tiene su sede en su domicilio. A través de esta última ofrece voluntarios que, por lo que he comprobado, suelen ser gente joven o de la tercera edad, para eventos de los que puede obtener él beneficios particulares, tanto monetarios como en especie, pues se queda con todo tipo de bebidas y comidas que almacena en su domicilio y sede de algunas de las asociaciones que maneja: Calle Carnaval, duplex 7, 04006 Almería. Suele invitar en ese lugar a quienes va engatusando. A mí mismo intentó en cierto modo “comprarme” a través de invitaciones reiteradas para que acudiera a su domicilio a beber, sin que me prestara a ello.

            Su peculiar forma de proceder a través de facturas interpuestas de otras empresas, como Almería Centro, para conseguir finalmente pagos en metálico en lugar de ingresos bancarios a su nombre puede obedecer a algún tipo de embargo y que prefiera que el dinero no pase por cuentas bancarias a su nombre. También no parece ser la primera vez que pueda haber utilizado el mecanismo de que compromete una cantidad de camisetas y en realidad no esa la que finalmente produce, sino una inferior apropiándose de la diferencia. Parece trabajar con La Alegría del Sur, que es posible también que esté implicada, directa o indirectamente, en los fraudes del Sr. Castillo Ortega.

            Por lo que he podido comprobar, el que Nicolás Castillo Ortega esté al frente de la asociación de voluntarios ASVOAL en la que hay, sobre todo, gente joven y de la tercera edad, es comparable a que un zorro esté al mando de un gallinero. Por eso creo fundamental que la fiscalía actúe tras comprobar los hechos, tomándome también declaración a mí para ampliar y profundizar en los hechos. De no hacerse nada, estimo que se correría un gran riesgo y en caso de que en el futuro pasara algo los responsables directos, desde mi punto de vista, serían los fiscales que se abstuvieron de actuar


            Así pues, solicité que se realizara una investigación por parte de la fiscalía o se pase esta denuncia a la policía para que sea ella la que la realizara, pero como viene siendo habitual, el Fiscal Jefe, Antonio G. Pérez Gallegos, directamente la archivó sin investigar nada. Dejo constancia de todo ello.

2/1/15

Hedor insoportable

Este es el título que he elegido para la letra de una canción para denunciar la corrupción universitaria. A ver si algún artista se anima y le pone música:

Con su mala arte
que se lleven el hedor a otra parte.

Cuando el director, el decano o el rector
quiera actuar como un dictador,
seguro que será también represor,
además de prepotente y malversador.

Hedor insoportable
resulta intolerable

El poder atrae al corrupto
que quiere perpetuarse exabrupto
y no desea ser interrupto
aunque pueda caer de modo abrupto.

Hedor insoportable
resulta intolerable

Los corruptos se expanden con impunidad,
compran a cualquier autoridad,
sin importarles honestidad ni igualdad,
y apartan a quienes actúen con imparcialidad.

Hedor insoportable
resulta intolerable

Si queremos respirar aire con pureza,
hemos de actuar con presteza,
aguantar los ataques con entereza
y exigir Justicia con firmeza.

Con su mala arte
que se lleven el hedor a otra parte.

19/12/14

Elecciones primarias en la UAL (segunda parte)

El mal resultado de las elecciones ha dolido y mucho en el actual equipo de gobierno, como no podía ser menos, pues los votos-castigo han dejado fuera a pesos pesados del mismo y para más INRI provienen de su propio electorado. El más castigado ha sido José Antonio Guerrero Villalba, la persona que quiere seguir dirigiendo la Universidad como hasta el momento lo ha hecho de la mano de Pedro Molina y en el futuro quiere hacerlo bajo el amparo de Javier de las Nieves.

Eso ha sido muy evidente en la difusión de los resultados, muy escasa, hasta el punto de que han tardado mucho incluso en ser colgados en Internet. Se pueden ver en: http://cms.ual.es/UAL/universidad/otrosorganos/juntaelectoral/eleccionesclaustro/index.htm

Parece claro que el barco del actual equipo, que ahora quiere capitanear Javier de las Nieves, se está hundiendo y era previsible si quien realmente quiere capitanear ese barco no es otro que “Pepe Guerrero”. No obstante, un análisis de las candidaturas permite comprobar cómo personas bienavenidas entre ellas que forman incluso núcleos de poder conjuntamente se habían repartido entre ambas candidaturas, sin duda teniendo el lema de “gane quien gane, ganamos nosotros”. Hay, por tanto, muchos dobles juegos y, dado que los resultados para el rectorado no son definitivos, pueden cambiar y más sabiendo que de entre los que detentan ahora el poder hay quien ha hecho de éste su vida, olvidándose de su vocación docente e investigadora, si es que alguna vez la tuvo, de forma que casi le va la vida en ello, por lo que es posible que actúen a la desesperada como se ha visto en alguna polémica en las listas de la universidad. De cualquier forma, cuando un barco está a punto de naufragar no merece la pena quedarse en él y es posible que pueda haber una desbandada. Todo puede pasar.

Como decía se formaron dos grandes listas que no se hicieron públicas, pero que en los recuentos se hicieron patentes. En el sector del profesorado se pueden conocer ambas listas fácilmente. En el caso del profesorado funcionario doctor, el de mayor peso, basta con mirar en la lista http://cms.ual.es/idc/groups/public/@otros/@juntaelectoral/documents/documento/proclamprovclaustropdifuncdoctor.pdf
Los primeros 114 son de la candidatura encabezada por Carmelo Rodríguez, con resultados desde 274 a 240 votos; los siguientes 114 son de la lista encabezada por Javier de las Nieves, desde 185 a 162 votos, que fueron estos últimos los que obtuvo Pepe Guerrero. El resto somos los que no entramos en ninguna lista por decisión propia o porque no cabían en ninguna. En mi caso, por lo primero. Era materialmente imposible que saliera electo ningun candidato independiente por el sistema electoral que favorece las mayorías absolutas y el bipartidismo. 

Personalmente estoy satisfecho con el apoyo que he recibido y que no esperaba. Doy las gracias a todos los que me habéis votado y, aunque no sea claustral, podéis contar conmigo para cualquier reivindicación justa que queráis plantear.

No quiero extenderme en el análisis de los resultados electorales por las muchas cuestiones que se me acumulan. No obstante, quiero detenerme en los numerosísimos votos anticipados, más de un 15%, lo cual resulta un tanto sorprendente. De los que hubo en mi mesa electoral prácticamente un tercio eran de candidatos que militaban en la lista de Javier de las Nieves, mientras que ninguno de la de Carmelo Rodríguez. El resto era de personas que mayormente no se habían presentado a las elecciones. Esos datos me hacen pensar que, independientemente de los que realmente respondieran a la necesidad de votar de forma anticipada, algunos podían obedecer a alguna estrategia elaborada por Pepe Guerrero y los suyos.

Sobre el tema de las elecciones, puede leerse también el artículo que publiqué:



12/12/14

Elecciones primarias en la UAL (Primera parte)

Quise seguir de cerca el proceso electoral y así lo he hecho, hasta el punto de actuar como interventor en una de las mesas, para ahora sacar mis propias conclusiones y emitir un informe público sobre el mismo.
La mayoría de las candidaturas se han polarizado en torno a los dos candidatos a rector (Javier de las Nieves y Carmelo Rodríguez) sin querer significarse los candidatos a representantes al claustro, especialmente entre el profesorado, lo cual ha dificultado el recuento en aquellos que han ignorado que había dos claras candidaturas de 114 personas cada una que, en el documento que haré público al final, se podrán ver esas candidaturas. E incluso podremos analizar casos de penalizaciones, con votos-castigo, a algunas personas en concreto.Sin duda, será interesante conocerlas.
En el sector del PAS han sido más claros y se agrupaban por siglas. En el sector de alumnos unos eran claros utilizando también siglas (partidarios de Carmelo Rodríguez) y otros trataban de ocultarse entre los independientes que no utilizaban siglas (partidarios de Javier de la Nieves).
Los menos diáfanos, los profesores, en todos los sectores. Dentro del sector más privilegiado, PDI funcionario doctor, se ha observado un nutrido grupo de personas que se han presentado para no salir en las mesas electorales o a modo testimonial y participativo, como era mi caso.
Como la representación no funciona entre el alumnado y el profesorado (quizás sí entre el PAS), pues claramente esto eran una primarias para la elección del próximo rector. Quién quisiera salir había de afiliarse a una lista y luego ser disciplinado en el voto un tanto borreguil, pues estoy seguro de que la mayoría no conocían a muchos de los que votaban. Afortunadamente, desde mi punto de vista, hay gente en la universidad que no quieren uniformarse realmente y digo realmente pues la mayoría de los profesores se uniforman pero les da vergüenza o miedo y lo escoden. Esto es muy elocuente de en qué universidad estamos.
La vieja guardia y quien quiere sucederla o mantenerse como tal se veía muy clara, con los métodos ya clásicos en esta universidad de ponerse en la puerta por la que han de pasar todos los electores (estaban para una foto Pedro Molina, Pepe Guerrero y Javier de las Nieves y alguno más que se apuntaba también), teléfonos en mano dando directrices, sobre todo en momentos clave.
Ha habido una elevada participación, sobre todo en el sector del profesorado (en mi mesa un 95,87%) y una de las cosas más llamativas que dará para muchos comentarios: el alto índice de votos anticipados, el 15% en mi mesa, el perfil de los mismos y si alguien los ha fomentado.
Quiero destacar primero lo que yo considero fallos, con propuestas de mejora.
1) La Junta Electoral, que tenía un papelón, debía entonar cierto mea culpa y procurar que se corrijan algunas cosas. Mi mesa tardó en constituirse porque no aparecían todos los titulares ni los suplentes y no sé de quién podía ser la responsabilidad pues al final aparecieron dos presidentes suplentes y ninguno titular (lo cual parece que sucedió también en otras). Lo mejor del día, sin duda, fueron los profesores con los que compartí mesa, papeletas y cháchara. Hay muy buenos profesionales en la UAL, sobre todo, al menos, entre los que no quieren meterse en política. La Junta Electoral debía renovar procedimientos y darles más facilidades a éstos en el tema de la confección de las actas y que solo fuera necesario cumplimentar los resultados de la votación y estampar las firmas (no es nada difícil de planificar).
2) A mí personalmente, me parece poco eficiente y poco justo en todos los sentidos el que se pudiera votar hasta un 75% de los candidatos (y que una candidatura completa cope el 75% de los representantes). ¿Qué pensaríamos si así se hiciera en las elecciones generales en España y cuál sería el resultado? Pues siempre una mayoría absoluta de un bipartidismo del que ya estamos hasta las narices la inmensa mayoría. ¿Quién sería el lumbreras que se inventó este procedimiento? Por favor, que levante la mano si es que está orgulloso de él, para que lo discutamos. Y si no, ruego que se cambie en beneficio de la gente de buena voluntad, entre ellos los que han de recontar los votos. Bastaría con hacer que cada uno pudiera votar a un 5 o 10% de representantes, siempre redondeando al alza (que ya son representantes -8 o 15 en mi sector-, que además luego si te he visto no me acuerdo de tí y no voy a defender ni incluso plantear lo que me pides). Así, sin duda, tendríamos una UAL muchísimo más plural. ¿Es que no interesa una Universidad plural? Pues lo mismo es que no.

Seguirá...

23/11/14

Consumación de una injusticia universitaria anunciada y con reiteración

Por lo que he comprobado y denunciado en varias ocasiones, es una práctica corrupta bastante frecuente en las universidades el que se convoque una plaza a concurso público para que la obtenga una persona concreta.

Hace ya más de una década la Universidad de Alicante convocó una plaza así, que tenía como destino otorgársela a Verónica Mateo Ripoll. Pero se presentó otra persona más cualificada: Josep David Garrido i Valls, aunque no fue obstáculo para que, de forma descarada, se la concedieran a quien estaba previsto y decidido, se hubiera presentado quien se hubiera presentado.

Los tribunales de justicia anularon la plaza y obligaron a repetirla, dándose el curioso caso de que la candidata a la que querían beneficiar en la Universidad de Alicante no podía realmente presentarse y sí el otro candidato.

La corrupción universitaria, para estos casos, tiene sus recursos: no se da la plaza al candidato cualificado, dejándola vacante, y se crea otra para la persona que se quería colocar y así la obtiene quien se quiere que la obtenga y cuestión solucionada.

Los tribunales de justicia obligaron a volver a repetir la plaza a la que se presentaba el candidato cualificado. En esta ocasión, al enterarme, quise asistir al concurso público para comprobar con mis propios ojos lo que sucedía y dejar constancia de ello. Previamente di difusión a un mensaje entre el profesorado de las universidades a las que pertenecían los miembros del tribunal y la de Alicante, anunciando la convocatoria, y aproveché el día de comienzo de las pruebas para difundir el separador que publiqué de la serie “Chanchullos University” en la Universidad de Alicante, tanto entre profesores como también algunos alumnos. En él uno de los protagonistas está inspirado en un catedrático de esa universidad.

De forma respetuosa en todo momento, me senté en primera fila para no perder detalle y pude comprobar cómo los miembros del Tribunal venían con animadversión manifiesta hacia el único candidato que se presentaba. Daba la impresión de que tenían la decisión tomada con antelación e, hiciera lo que hiciera el candidato, lo iban a suspender, como así fue. Se notaba incluso nerviosismo por parte de la Presidenta del Tribunal, Dña. Josefa Sanz Fuentes. Fueron incluso crueles con el candidato. Aparte de las habituales observaciones que se solían hacer en este tipo de pruebas (respondía a la fórmula del 2003) –que si la bibliografía no era completa ni satisfactoria, que si tenía forma más bien de memoria en lugar de proyecto de investigación, que si los temas no estaban en el orden adecuado- añadieron otros muy injustos, como el que el candidato no se adecuaba al perfil porque no había dicho que se sintiera especialista en paleografía y diplomática (parece incluso que le pedían que tuviera la titulación en esas especialidades que ni ellos mismos tienen, pues no existe en España), que tres años de docencia eran muy escasos para dar clases, e incluso uno de ellos, Jesús Alturo Perucho, que curiosamente había sido director de la tesis del candidato y compañero de Departamento, llegó a decir que “se emancipó prematuramente como discípulo”, mostrando un gran resentimiento aunque lo calificara de “dolor” por el hecho de que quien entendía él que era su discípulo hubiera abandonado el nido sin tener las alas formadas y por eso, lo que en otro momento era que estaba capacitado se tornó en que no lo estaba.

El resultado fue que lo consideraron como totalmente deficiente y nadie le dio su voto favorable. Y la plaza la dejaron vacante, plaza que ya está ocupada por la persona que quiso la Universidad, si bien no como funcionaria.

Al parecer, los miembros de la Comisión se sintieron coaccionados por mí, de lo cual levantaron acta, sin comunicarme nada; me he enterado por interesarme sobre el resultado y sus detalles. La impresión que tengo es que querían que no hubiera testigo de la injusticia que iban a perpetrar. De hecho, sin que nadie intentara grabar nada, insistieron con reiteración en que no se permitía grabar nada.

Reproduzco a continuación el mensaje que entendieron que los coaccionaba y que, en mi caso sí, tuve la cortesía de enviárselo a ellos al mismo tiempo que al resto de compañeros:

Estimada/o compañera/o de universidad pública:

Como le comenté, un caso más sangrante que el mío es el que ha sufrido David Garrido Valls y que he podido seguir. Tras dos sentencias del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana y una del Tribunal Supremo, todas ellas favorables, y más de un década de litigios judiciales, se procederá a celebrar, por tercera vez (esperemos que sea la definitiva), la plaza de Profesor Titular de Universidad en el Área de Ciencias y Técnicas Historiográficas en la Universidad de Alicante.

Mañana martes, los siguientes profesores habrán de decidir el futuro de una persona honesta y profesional a las 11 en el Salón de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras (edif. III, planta 1) de la Universidad de Alicante.

Presidenta: María Josefa Sanz Fuentes (Universidad de Oviedo)
Secretario: Francisco Reyes Marsilla de Pascual (Universidad de Murcia)
(Ambos nombrados por la Universidad de Alicante)

Vocales:
Jesús Alturo Perucho (Universidad Autónoma de Barcelona)
Virginia María Cuñat Ciscat (Universidad de Cantabria)
Juan Carlos Galende Díaz (Universidad Complutense de Madrid)

De ellos depende el hacer Justicia. Yo estaré allí para seguir el proceso de primera mano pues desde la Plataforma contra la Corrupción y el acoso laboral y la Asociación para la Transparencia Universitaria se está dando apoyo a David Garrido Valls por la gran injusticia que se entiende que ha sufrido y con reiteración hasta ahora.

Un cordial saludo.
Jorge Lirola.